miércoles, 9 de enero de 2013

TAGANANA - AFUR - TAGANANA

TAGANANA - AFUR - TAGANANA
(Por la Playa de Tamadite y por la Degollada de la Cumbrecilla)



FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: S/C de Tenerife.
COMO LLEGAR: Entre los puntos kilométricos 9 y 10 de la carretera TF-12 que empieza en San Andrés, hay un cruce con la carretera TF-134 que nos lleva directamente al Pueblo de Taganana.
COMIENZO: Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves en el centro urbano de Taganana.
FINAL: Mismo lugar.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: Indeterminada.
LONGITUD: 13,7 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: Centro urbano de Taganana; Fuente la Pianola; Fuente de El Chorro; El Barranco de Afur tiene un riachuelo permanente de agua para refrescarse; Centro urbano de Afur; Fuente pública en el Camino de Portugal.
LUGARES DE INTERÉS: Plaza de Nuestra Señora de las Nieves en Taganana y su entorno; Fuente la Pianola; El Lagarito; Casa de los Auchones; Caserío de El Chorro; Fuente de El Chorro; Playa de Tamadite; Barranco de Afur; Caserío de Afur; Degollada de la Cumbrecilla; Roque de la Guayosa; Camino de Portugal.
VENTAJAS: Recorrido circular y parcialmente señalizado como PR-TF-8.
INCONVENIENTES: Ninguno digno de mención.
PELIGROSIDAD: Baja.
TIPO DE RUTA: Senderismo.
 CARTOGRAFÍA

 


DESCRIPCIÓN

Desde la Plaza de Nuestra Señora de las Nieves, en el casco urbano de Taganana, donde también se encuentra la Iglesia del mismo nombre, buscaremos la Calle Cruz de Limera que pasa junto a la Fuente la Pianola, donde veremos un poste con señalización perteneciente al PR-TF-8, una circular que conecta la Casa Forestal de la Cruz de Taganana con el Caserío de Afur, la Playa de Tamadite y Taganana.

Centro urbano de Taganana bajo
el Roque de Enmedio.

Haremos parte de este trayecto, pero al llegar al Caserío de Afur, nos desviaremos por otra variante mas corta y que no está señalizada hacia la Degollada de la Cumbrecilla, para luego descender por un sendero muy vertiginoso con vistas espectaculares del Lomo y Risco de la Guayosa (465 m.), para conectar luego con el Camino de Portugal, que es la preciosa entrada por el Camino de las Vueltas, de nuevo a Taganana.

Iglesia y Plaza Ntra. Sra. de las Nieves (i); Drago Canario (d).

Dicha calle tiene firme empedrado y discurre por un puente que cruza el Barranco del Incensial, cerca hay un hermoso ejemplar de Drago Canario (Dracaena draco) y desde aquí podremos observar una imagen fantástica del Roque de El Fraile, que está formado por numerosos pitones rocosos que se elevan junto a la Degollada de la Cumbrecilla, por la cual pasaremos mas adelante.

Calle Lomo la Chanca.

Seguimos nuestro camino hasta encontrar un cruce donde hay señalización del PR y evitaremos a la derecha el Camino de Portugal que asciende hacia el Camino de las Vueltas y se dirige a la Casa Forestal de la Cruz de Taganana; de frente y en fuerte ascenso por la calle asfaltada, continuamos haciendo un recorrido urbano hasta encontrar a la izquierda un estrecho pasillo que conecta con la Calle Lomo la Chanca, una vía con firme de cemento que continúa con enérgica subida zigzagueando entre las casas, donde podemos observar como muchas de ellas conservan aún el auténtico sabor canario, estando construidas al mas puro estilo de la región; en la primera transversal a la derecha, podremos desviarnos unos metros por un precioso camino empedrado para visitar El Lagarito, un antiguo lagar tallado en la tosca que conserva intactas todas sus piezas a pesar de ser el mas antiguo de toda la comarca.


El Lagarito.

Volviendo al camino principal y un poco mas adelante, unos escalones adosados a la calle, nos ayudarán a terminar en la Calle la Montañeta; cruzando esta, seguiremos de frente y siempre en ascenso, por la misma Calle Lomo la Chanca, la cual se convierte un poco después en un precioso camino con restos de empedrado que muy sinuoso discurre entre algunos Pencones (Opuntia maxima), Piteras (Agave americana), Vinagreras (Rumex lunaria), Inciensos (Artemisia thuscula), así como Magarzas (Argyranhemum frutescens), Palominas (Echium plantagineum), Rosalitos de Anaga (Pterocephalus virens), Cerrajas (Sonchus acaulis), etc.; desde este camino tenemos unas vistas panorámicas del Roque de las Ánimas (373 m.) y del Roque de Enmedio (449 m.) que se elevan sobre el pueblo de Taganana, así como del Caserío de Tachero, que se visualiza junto al Barranco de Tachero y Barranquillo de Chafarí, que desembocan ambos en la Playa de Tachero.

Empedrado en Lomo la Chanca.

Sendero por el Lomo la Latada.

El camino termina poco después en la Calle José Negrín Viñas, por la cual caminaremos un poco hacia la derecha hasta encontrar un sendero que, a mano izquierda, discurre por el Lomo la Latada a un nivel superior y paralela a la mencionada calle; transcurre en su mayor parte junto a un muro de piedra seca donde crecen numerosos Pasteles de Risco (Aeonium canariense), Bejequillos, Cerrajas (Sonchus acaulis) y alguna Palmera Canaria (Phoenix canariensis) aislada, tiene algunos tramos expuestos con vistas al acantilado costero por donde discurre el camino, también al Cabezo de los Guanches (529 m.), al Roque Tagoro (512 m.) y al inconfundible Roque Marrubial (487 m.), y se dirige de nuevo a la Calle José Negrín Viñas, después de haber pasado junto a un pequeño cuarto de aperos situado en unas huertas abancaladas.

Roque de las Ánimas y Roque de Enmedio
sobre Taganana.

Lomo la Latada.

Una vez en dicha calle, que dicho sea de paso tiene firme de tierra, progresaremos llaneando entre bancales cultivados y alguna casa de campo aislada; en los bordes de la vía crecen algunas Palmeras Canarias (Phoenix canariensis), Inciensos (Artemisia thuscula) y Vinagreras (Rumex lunaria); ignoramos enseguida dos bifurcaciones casi contiguas que se alejan hacia la izquierda y continuaremos ahora por firme asfaltado y en descenso hacia la Casa de los Auchones o también denominada Hacienda del Conde, una antigua casona en estado ruinoso que está situada junto a la vía y rodeada de multitud de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) de gran apariencia. Antiguamente había construida una ermita anexa a la casa, que mas tarde fue reutilizada como bodega, ya que la finca colindante y la zona que rodea este lugar fue, a partir del siglo XVI, próspera en cultivos de vid para la elaboración de vinos; también hay un antiguo lagar y exteriormente llama la atención la curiosa chimenea proveniente de la cocina.

Caserío de El Chorro.

Hacienda del Conde o Casa de los Auchones.

Con unas vistas espectaculares a nuestra espalda de la costa de Tachero, los Roque de Anaga y el majestuoso Roque de las Ánimas (373 m.), cuyas paredes verticales se precipitan hacia el mar, seguimos el recorrido llaneando y pisando en firme asfaltado bordeado de Helechos (Diplazium caudatum), por el Caserío de El Chorro, un núcleo compuesto de casas dispersas entre un paisaje agrícola, ya que es habitual y evidente ver a cada paso numerosos bancales que albergan todo tipo de productos agrícolas, mayoritariamente la vid. De camino veremos la Fuente Camino del Chorro, una fuente de agua hecha de cantería rojiza donde podemos abastecernos y refrescarnos.

Lagar excavado en la roca.


Continúa descendiendo ahora el camino por firme cementado, donde podremos observar la imagen curiosa de algunos lagares excavados en la roca y mimetizados en el entorno; alguno de ellos conserva la viga de madera y la piedra que servía de peso para pisar la uva. Luego, ya abandonando el caserío, el camino se vuelve más erosionado y pierde su firme ocasionalmente, hasta que más adelante se convierte en una pista de tierra algo desgastada, que sigue su curso descendiendo por las inmediaciones de la Hoya de los Granados y continúa después junto a la última finca cultivada que nos encontraremos que tiene un minúsculo cuarto de aperos, para terminar mas adelante en un pequeño llano donde hay un murete de piedra viva, que hace las veces de mirador hacia la costa de Taganana.

 
Paisaje agrícola en la
Hoya de los Granados.

Desde aquí tendremos unas vistas panorámicas y muy espectaculares de la práctica totalidad de la costa de Taganana, con los Roques de Anaga frente al Roque Aderno (438 m.), la Playa del Roque de las Bodegas y el Caserío de Almáciga, al igual que el imponente Roque de las Ánimas (373 m.) que se alza sobre la Playa de Tachero, donde se encuentra su pequeño caserío costero. A partir de aquí se termina la pista de tierra y comienza un sendero en suave descenso por el Lomo del Drago; transcurre entre multitud de Inciensos (Artemisia thuscula), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Verodes (Kleinia neriifolia); Vinagreras (Rumex lunaria) y alguna Pitera (Agave americana), por una superficie estrecha y prácticamente llana con algún remonte sin importancia; su firme es muy compacto y cómodo de progresar, con el aliciente de ir avanzando sobre el acantilado costero donde se encuentra la zona conocida como Piedras del Fuego y La Corcovada.

Roque de las Ánimas y Roque de Enmedio (d).


Roque de las Ánimas (i).

Continúa luego por el Lomo del Andén Redondo, donde unos antiguos postes de madera están incrustados en el borde de la senda a modo de señalización; luego cruzaremos un barranquillo que está cubierto de Cañas (Arundo donax), donde escurre agua de la lluvia y erosiona el paso del camino; un muro de piedra cimienta el paso para que no se derrumbe el mismo. Enseguida remonta bruscamente muy pedregoso entre Piteras (Agave americana), Vinagreras (Rumex lunaria) y algunas Cerrajas (Sonchus acaulis) mediante algunos escalones de piedra y sigue después zigzagueando protegido por un precario pasamano también de madera, que pasa junto a un risco muy frágil y evidentemente deteriorado, pudiendo haber en cualquier momento caída de piedras. Seguidamente transcurre por el Lomo de los Cardones y por un pequeño tramo protegido por un muro de piedra seca, para luego continuar llaneando y cruzando varios barranquillos en el Lomo de las Casillas y mas adelante en el Lomo del Cerrillar que se precipitan en forma de resbaladera hacia el mar en la zona de Las Bajas del Salazar, donde llama la atención una hilera de rocas sumergidas en la orilla del mar, llamadas las Piedras del Fuego.


Preciosas vistas de la costa de Taganana.

El sendero sigue su curso llano y algo estrecho, pero que no reviste ningún peligro al no estar tan expuesto como parece, tiene vistas permanentes y espectaculares de toda la costa y a nuestras espaldas siempre nos queda la imagen fantástica del Roque de las Ánimas (373 m.), junto a su inseparable Roque de en Medio (449 m.), como inalterable vigilante de los caseríos que acoge a su alrededor. Va remontando en ocasiones muy suavemente y en los riscos a un nivel superior ya veremos algunas poblaciones de Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia lamarckii) que crecen acompañadas de otras especies vegetales como las Vinagreras (Rumex lunaria), los Inciensos (Artemisia thuscula) y algunos Balangos (Avena canariensis); en la costa llama la atención una minúscula playa de callaos (cantos rodados) al abrigo de Los Roquetes y si nos fijamos muy bien, hay un acceso que desciende bruscamente hasta la costa, pudiendo recorrerla siempre que haya bajamar, hasta el Caserío de Tachero.


Mas adelante hay un murete de piedra seca que bordea el sendero y una pequeña edificación de cemento; desde este punto tendremos la vista de frente del majestuoso Roque Marrubial (487 m.), siguiendo su trazado el sendero en suave inclinación, hasta que poco después desciende bruscamente y con firme algo pedregoso y resbaladizo junto a unas pequeñas huertas cultivadas, donde llama la atención otra edificación pintada de blanco; por debajo del sendero hay un corral de ganado donde es habitual encontrar al pastor encargado del mismo. Luego cruzaremos el Barranquillo Marrubial que corta perpendicularmente el camino y que se precipita en forma de caos de grandes rocas desprendidas, hacia el mar, en las inmediaciones de la Baja de las Mujeres; lo atraviesa por un paso estrecho y con firme bastante pedregoso y luego continúa ascendiendo paulatinamente algo resbaladizo y mas adelante sigue por algunos escalones tallados en el terreno. Llegaremos después del inesperado ascenso a un punto dominante donde hay un espectacular dique rocoso, lugar ideal para tomarnos un descanso y regocijarnos con las vistas de los alrededores, que dicho sea de paso, son fantásticas.
 
 
Roques de Anaga (i).

De vuelta al camino, continuaremos por el Lomo la Poyata, que se desliza en forma de resbaladera hacia el Risco negro (68 m.), una cresta compuesta de varios salientes rocosos de piedra volcánica donde rompen enérgicamente las olas del mar. Por las lomas altas, mientras progresamos por el sendero, podremos ver como se elevan varios diques con curiosas formas, acompañados de numerosas poblaciones de Cardones (Euphorbia canariensis), al igual que por los desplomes que se precipitan al mar, donde afloran entre taludes formados por la continua erosión del terreno.


Sendero bordeado de Cardones (d).

Avanzaremos luego por unos escalones de piedra donde la Lechugilla de Mar o Servilletera (Astydamia latifolia) es muy abundante, al igual que las Tabaibas (Euphorbia lamarckii) y los Verodes (Kleinia neriifolia); luego llanearemos sobre la Caleta de los Jureles entre una población muy numerosa de Cerrajas (Sonchus acaulis) e Inciensos (Artemisia thuscula), hasta llegar a una amplia degollada entre dos crestas escabrosas desde donde se intuye la pronta llegada a la Playa de Tamadite, ya que veremos el acantilado costero que cierra ésta por el Oeste.

Playa de Tamadite desde el Lomo de Tamadite.

El sendero sigue bordeando todo el acantilado bajo las faldas del Roque Marrubial (487 m.), cuyas laderas se encuentran atestadas de vegetación y marcha directamente hacia el Lomo de Tamadite entre una población inmensa de Cardones (Euphorbia canariensis), los cuales cubren la mayoría de la superficie hasta casi tocar el mar; cuando tengamos al vista la Playa de Tamadite, nos desviaremos del sendero principal hacia la derecha para avanzar abriéndonos paso entre grandes rocas por el Lomo de Tamadite hasta terminar en la Somada de los Dragos, un espectacular mirador natural sobre dicha playa desde donde las vistas son impagables, ya que se observa la paradisiaca playa donde hay una casa, la desembocadura del Barranco de Afur entre formidables laderas y sobre nuestras cabezas, el fastuoso Roque Marrubial (487 m.), que culmina en una cima piramidal.

Barranco de Afur y Playa de Tamadite.

Regresando al sendero, iremos descendiendo por firme bastante degradado entre Inciensos (Artemisia thuscula), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Cornicales (Periploca laevigata), algunos Pencones (Opuntia maxima) y Cardones (Euphorbia canariensis), hacia la playa, a nuestra izquierda hay algunas fincas de cultivo abancaladas y varias edificaciones dentro de ellas; llegaremos después de una corta bajada a la Playa de Tamadite, una porción de costa que forma una playa de arena negra donde NO es aconsejable el baño, ya que hay mucha corriente.

Desembocadura del Barranco de Afur
en la Playa de Tamadite.

Tendremos que dirigirnos hacia el interior del cauce del barranco, dejando la casa a nuestra derecha y buscando el paso entre un frondoso Cañaveral (Arundo donax), hasta que encontremos el sendero de ascenso que se dirige al Caserío de Afur, según describimos en la ruta Afur - Playa de Tamadite - Afur.

Cascadas en el cauce del Barranco de Afur.

Dicho sendero es el PR-TF-8, el cual venimos recorriendo desde Taganana y en la descripción a la cual nos referimos tiene sentido de bajada, mientras nosotros lo haremos al contrario, es decir, en sentido ascendente; discurre por las laderas del Barranco de Afur y cruza su cauce varias veces, iremos disfrutando de un arroyo permanente de agua y algunas cascadas, con la imagen constante del Roque Páez (586 m.) y el Roque Marrubial (487 m.) con sus laderas, que se alzan ambos sobre dicho barranco.


Una vez en la plaza principal del Caserío de Afur, disfrutaremos un rato de su paisaje rural que se extiende alrededor de la Ermita de San Pedro y podremos refrescarnos en el único bar existente allí, así como conversar pausadamente con su amable dueño o algún habitante de la zona, que son habituales por los alrededores del establecimiento.


Núcleo urbano de Afur.
Roque Páez.

De vuelta a nuestro recorrido, ascenderemos por la calle empedrada entre algunas viviendas, ignorando el PR-TF-9 que se dirige hacia Taborno y Las Carboneras y desviándonos enseguida hacia la derecha por un camino cementado que discurre junto a un Drago Canario (Dracaena draco); luego sigue el camino paralelo al Barranco de los Palos, el cual lleva un fino hilillo de agua, pasando bajo una formación rocosa que invade parte del espacio del sendero sobre nuestras cabezas; unas escaleras de cemento nos van llevando en suave y paulatino ascenso y entre grandes rocas desprendidas, donde crecen Piteras (Agave americana), Vinagreras (Rumex lunaria) y algunos Tabaibas (Euphorbia lamarckii), hacia la carretera TF-136, que discurre a un nivel superior del paso del sendero; en un momento determinado encontramos un poste de madera que pertenece a la línea telefónica, y enseguida estaremos en dicha vía.

Saliendo de Afur hacia la carretera TF-136.

Después de un kilometro de recorrido ascendiendo por la carretera TF-136, abandonaremos la misma y a la izquierda, junto a una parada de guaguas, comienza el Camino de la Meseta, un itinerario que discurre por firme cementado y en ascenso junto a un barranquillo donde crecen multitud de Cañas (Arundo donax) y por el cual fluye un minúsculo arroyo de agua; luego sigue con desnivel se subida un poco mas acusado hasta que lleguemos a la Era del Camino, donde hay unas viviendas y un amplio llano desde donde puede verse una imagen fantástica del Valle de Afur.

Valle de Afur.

Camino de la Meseta.

Luego intuiremos como un sendero comienza entre las casas y pasa junto a un muro de piedras, entre multitud de Trebolinas (Oxalis pes-caprae), algunos Pencones (Opuntia maxima) y Cañas (Arundo donax); discurre por el borde de otro barranquillo en La Quebrada y marcha algo estrecho y con firme compacto, hay mas adelante una solitaria Palmera Canaria (Phoenix canariensis) junto a algunos Brezos (Erica arborea) y luego la senda continua ascendiendo suavemente bastante pedregosa y donde podremos ver ocasionalmente algunos restos del antiguo empedrado.

Valle de Afur.


Mas adelante fluye sinuoso bajo los Roques del Fraile, una cresta rocosa formada por multitud de picachos que dan la impresión de desafiar al vacío ya que parece que se van a caer; protegido por una pared rocosa cubierta de Helechos (Diplazium caudatum) sigue el estrecho sendero, luego continua por un pasillo vegetal formado por una multitud de Brezos (Erica arborea) hasta que mas adelante, donde hay un muro de piedra seca y unos escalones tallados en el firme, termina con firme de tosca rojiza en la Degollada de la Cumbrecilla, un sitio donde confluyen varios caminos y donde hay un mirador natural para disfrutar de las hermosas vistas de Taganana.


En la Degollada de la Cumbrecilla.

Aquí tiene fin la pista forestal que comienza en la Casa Forestal de la Cruz de Taganana y un sendero que comienza en el mismo lugar, pasa por el Caserío de las Piletas y termina en este lugar; a nuestra izquierda hay un promontorio rocoso con una cruz de madera y una gran torre metálica de electricidad, donde nos asomaremos para disfrutar del paisaje que es espectacular, pudiéndose observar todo el Valle de Taganana y los Roques de Anaga. Detrás de la torre hay un paso que se aproxima a la base del Roque de la Cumbrecilla (647 m.), donde podremos también disfrutar del entorno y de frente, ignorando la pista forestal, hay una señal de madera donde está escrito “Taganana”, que nos servirá de guía para seguir por el camino correcto.

Bajando desde la degollada de la Cumbrecilla.

Sendero empedrado.


Comienza en suave descenso por el Monte de las Cuevas, entre un hermoso Fayal – Brezal (Myrica faya y Erica arborea), donde también podemos ver algún Codeso (Adenocarpus foliolosus), junto a Cerrajas (Sonchus acaulis) y Trebolinas (Oxalis pes-caprae) como frondoso sotobosque; continúa por la Hoya de los Borregos con cada vez mas desnivel de bajada, suavizado con algunos escalones tallados en el firme. Hay otra torre metálica de la red eléctrica junto al sendero y después, una curva a la derecha nos lleva a descender bruscamente por firme bastante degradado y algo pedregoso, donde podremos ver algunos Bejeques de Anaga (Aeonium ciliatum), Cerrajas (Sonchus acaulis), Capitanas (Phyllis nobla) y algún Follao Canario (Viburnum rigidum); luego zigzaguea muy erosionado y entre restos del antiguo empedrado, siempre con vistas del valle, donde destacan los majestuosos Roque de en Medio (449 m.) y el Roque de las Ánimas (373 m.) que dan cobijo visualmente a los Roques de Anaga, situados dentro del mar.

Risco de la Guayosa y Roques de Taganana.


Continuamos descendiendo y paulatinamente iremos saliendo del frondoso bosque para encontrarnos con el sendero empedrado y muy sinuoso, pasa junto a varios bancales de cultivo y alguna casita aislada escondida entre multitud de Helechos (Diplazium caudatum); a la derecha nos queda el Lomo de la Guayosa, separado del sendero por un barranquillo cubierto de Cañas (Arundo donax) y Zarzas (Rubus bollei) y la imagen curiosa de un enorme desprendimiento de piedras proveniente del mismo, junto a este lomo se alza majestuoso el Risco la Guayosa (465 m.) formado de columnas rocosas en forma de prismas y entre las mismas, algunos ejemplares de Brezos (Erica arborea) y Tejos (Erica platycodon); como dato curioso, las piedras empleadas para el pavimentado del Camino Real de las Vueltas, visible desde aquí entre bancales cultivados, se extrajeron de este vistoso roque.



Llegando al núcleo urbano de Taganana.

Sigue su itinerario el sendero, junto a un muro de piedra seca perteneciente a la multitud de fincas cultivables de los alrededores y nos vamos acercando por firme empedrado a una pista agrícola recientemente pavimentada que da acceso a dichos cultivos; por el borde de la senda hay Tederas (Bituminaria bituminosa), Cerrajillas (Sonchus oleraceus), Palominas (Echium plantagineum) y Matorriscos (Lavandula buchii); una vez lleguemos a ella, bajando unos escalones de piedra, tomaremos hacia la izquierda y caminaremos unos pocos metros hasta llegar a una bifurcación donde hay un poste con unas señales; seguiremos por la pista de nuevo a la derecha e iremos descendiendo suavemente unos pocos metros hasta encontrarnos con un sendero a nuestra derecha que desciende zigzagueante con vistas hacia el Roque de En medio y el Roque de las Ánimas y que discurre conservando gran parte de su empedrado, hasta que en un momento determinado, donde hay un poste de madera a modo de señalización y junto a la confluencia de varios barranquillos, conecta con el Camino de las Vueltas que viene desde la Casa Forestal de la Cruz de Taganana.

Sendero de conexión con el Camino de las Vueltas.

Camino de las Vueltas.

Entrando a Taganana.

Camino de Portugal.


Continuaremos por dicho camino y enseguida veremos como paulatinamente nos acercaremos a las primeras casas del pueblo por un precioso empedrado, que bordeado de troncos de madera a modo de balizas, pasa junto a una fuente pública bajo grandes Palmeras Canarias (Phoenix canariensis); unos metros mas adelante conectaremos con la Calle los Cubanos y caminaremos por ella hasta encontrar el Camino de Portugal, una bajada con firme empedrado restaurado que discurre entre las casas mas antiguas del pueblo, efectuando un pintoresco recorrido urbano desde donde podremos ver también la Casa del Cura, una antigua hacienda donde residía el sacerdote del caserío y donde crecen varios ejemplares enormes de Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) y un majestuoso Drago Canario (Dracaena draco), que según cuentan, es el mas antiguo que hay por estos pagos.

Casa del Cura junto a un hermoso Drago.

Al final del recorrido, nos toparemos con la Calle Cruz de Limera, la misma donde iniciamos esta ruta, una vez allí buscaremos de nuevo la plaza principal y daremos por terminado el recorrido.


 
© Texto y fotografías de Francisco Fariña
     francisco_farina@yahoo.es


3 comentarios:

  1. Fantástica caminata. Nosotros la hicimos al contrario, saliendo de Afur. Creo que es mejor tú itinerario. Como siempre expléndida descripción. Sana envidia¡¡¡. Tienes pensado un libro???. Un saludo

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  2. El roque que hay sobre Afur los Afureros le dicen roque Pae o roque Paye....Saludos

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  3. Un placer leer un camino tan bien descrito y comentado. Solo conozco el tramo Afur-Tamadite. La otra parte parece interesante.

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