viernes, 7 de diciembre de 2012

LA MESETA DE HERMIGUA - EL CEDRO


LA MESETA DE HERMIGUA - EL CEDRO
(Por el túnel de El cedro)


FICHA DE LA RUTA

TÉRMINO MUNICIPAL: Hermigua (Isla de La Gomera).
COMO LLEGAR: Partiendo desde San Sebastián de La Gomera, por la carretera TF-711 que conecta con el municipio de Hermigua, llegaremos después de unos 12 kilómetros al cruce con la carretera C.V.14 El Rejo – La Zarzita, que se dirige al interior del Parque Nacional de Garajonay.
COMIENZO: 2,7 Km. desde el comienzo de la vía.
FINAL: Caserío de El Cedro.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 2,30 horas.
LONGITUD: Indeterminada.
PROVISIÓN DE AGUA: Junto a la Ermita de Nuestra Señora de Lourdes y en el restaurante de El Cedro.
LUGARES DE INTERÉS: La Meseta de Hermigua; Túnel de El Cedro; Caserío de El Cedro; Ermita de Nuestra Señora de Lourdes; Barranco de El Cedro; RUTA 9, 11, 15 y 18 del Parque Nacional de Garajonay; Senderos PR-LG-3 y PR-LG-3.1.
VENTAJAS: Recorridos muy pintorescos por senderos homologados dentro del Parque Nacional de Garajonay.
INCONVENIENTES: En temporada de lluvias el canal que cruza la montaña hacia El Cedro, puede tener agua. Algunos tramos del sendero por La Cañada del Loguilar son muy resbaladizos y con gran desnivel.
PELIGROSIDAD: Baja.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA


DESCRIPCIÓN

Subiendo por la estrecha y vertiginosa carretera C.V.14 El Rejo – La Zarzita, llegaremos después de unos 2,7 Km. de recorrido a una curva donde hay unas escaleras de piedra y una señal informativa del Parque Nacional del Teide que explica el recorrido de la RUTA 11, que se inicia en La Meseta de Hermigua, pasa de camino por este lugar y termina en el Caserío de El Cedro.

Sendero de acceso al túnel de El Cedro.

Iniciamos el trayecto abandonando la carretera e internándonos por un ancho sendero de tierra que asciende muy suavemente bajo la atenta mirada de las paredes rocosas del Espigón del Cuchillo, donde se alza majestuoso el Cabezo de Lino (1023 m.); discurre entre grandes ejemplares de Helechos (Diplazium caudatum) y multitud de vegetación, que crece muy frondosa, perteneciente a la laurisilva canaria. En seguida encontraremos un cruce de caminos y una señal indicadora que nos da dos opciones, a la izquierda asciende el camino entre Fayas (Myrica faya) y Brezos (Erica arborea), por unos escalones de madera incrustados en el firme, y según indica la señal, hay una distancia de 1,2 Km. hasta El Cedro. A la derecha la longitud es de 700 metros hasta el mismo lugar, ya que el recorrido se introduce en la montaña por un canal de agua que discurre en línea recta y que está horadado en al risco.

Puente antes de entrar en el túnel.

Continuaremos por esta última opción hasta encontrarnos un puente de madera y hierro que cruza una barranquera que en días de lluvia contiene una abundante cascada de agua que proviene de los taludes rocosos colindantes y del reboso del canal y que desemboca mas abajo en el Barranco de la Meseta; continua luego entre algunas Zarzas (Rubus bollei) y multitud de Taginastes Gomeros (Echium acanthocarpum) por un estropeado sendero que se ha deteriorado mucho debido a la fuerte erosión del agua caída y mas adelante asciende hasta terminar en la inmensa pared de roca del Espigón del Cuchillo. En este lugar está la bocamina del canal que cruza la montaña y por el interior debemos de progresar, teniendo la precaución de protegernos la cabeza con casco e iluminar el recorrido con una linterna porque la oscuridad en algunos tramos es total; el recorrido es de unos seiscientos metros de longitud y se tarda unos quince minutos en hacerlo; hay que tener en cuenta que en temporada de lluvias, puede llevar agua, por lo que es necesario llevar calzado de repuesto.
Una vez hayamos salido del túnel, cruzaremos un pequeño puente con firme empedrado que cruza el Barranco del Cedro, que dicho sea de paso, discurre muy estrecho, poco profundo y cubierto de una frondosa capa de Helechos (Diplazium caudatum), que sigue su curso hasta precipitarse por el Chorro del cedro, una cascada de agua con una caída de mas de cien metros, visible desde el sendero que desciende hacia Hermigua.

Salida del túnel de El Cedro (i); señalización del P.N. (d).

Cruzando el Barranco de El Cedro (i);
señalización de los Senderos Locales (d).

Conectaremos enseguida con la carretera asfaltada de acceso al Caserío de El Cedro, ignorando un llano que alberga una zona de ocio equipada con mesas de madera y paneles informativos de la red de senderos de La Gomera; giraremos a la izquierda caminando por la carretera en suave ascenso, hasta encontrarnos con un cruce de carreteras donde hay un poste con señalización del PR-LG-3 y el PR-LG-3.1, donde tomaremos a la derecha y continuaremos por asfalto y llaneando entre zonas de cultivo de la Finca de los Barrosos, con vistas al entorno rural de El Cedro.

Inmediaciones de la Finca de los Barrosos.

De camino al Bosque de El Cedro entre
algunas casas aisladas.

En un momento determinado y en las inmediaciones del Tanque de los Barrosos, veremos un acceso que se desvía hacia la izquierda por unas escaleras ascendentes muy anchas de piedra, que terminan en un sendero empedrado que discurre llaneando entre alguna casa aislada y abundante vegetación, compuesta de algunas Palmeras Canarias (Phoenix canariensis), Brezos (Erica arborea), Hayas (Myrica faya) y un sinfín de especies vegetales que forman la característica laurisilva. El camino transcurre paralelo al Barranco de El Cedro, en el cual fluye un riachuelo permanente de agua que podemos oír desde el camino; luego una corta y empinada subida por unos escalones de madera desemboca de nuevo en el sendero con firme terroso y prácticamente llano que va pasando entre algunas casas de campo aisladas y acompañado siempre de una frondosa vegetación.


Paisaje rural en El Cedro.

A continuación el recorrido continúa zigzagueando por un sendero medianamente estrecho y con suave ascenso, remontando ocasionalmente por algunas zonas más empinadas, pero que son suavizadas con escalones de madera. En una curva inesperada hacia la izquierda, nos toparemos con un gran cartel que indica el límite del Parque Nacional de Garajonay, y con el entraremos de lleno en el mismo; un poco mas adelante veremos junto al camino otro panel explicativo con información de la RUTA 18, denominada Gran Ruta Circular de Garajonay, y también contiene información de la RUTA 9, que comparte paso con el PR-LG-3 y que viene desde El Contadero y se dirige de camino a Hermigua.

Señalización del P.N. junto al sendero.

Laurisilva en el Bosque de El Cedro.

Luego el recorrido se convierte en un atractivo paseo bajo enormes ejemplares de Brezos (Erica arborea), Hayas (Myrica faya), Loros (Laurus novocanariensis), Acebiños (Ilex canariensis), Viñátigos (Persea indica), recubiertos muchos de ellos de musgos y líquenes, y un sinfín de vegetación que compone un sistema ecológico único; es de destacar los formidables ejemplares de Helechos (Diplazium caudatum) que indican la elevada humedad del bosque y que forman un auténtico manto vegetativo que cubre casi todos los alrededores del sotobosque; también es inevitable observar el continuo fluir del agua por el permanente riachuelo que discurre paralelo a pocos metros del sendero, haciendo de este tramo un auténtico espectáculo visual y sensitivo.

Riachuelo en el Barranco de El Cedro (i).

Sendero.

Sigue remontando suavemente el recorrido, hasta que una cuesta empinada en la Pasada de los Yugos, nos deja en un llano donde se alza la pequeña Ermita de Nuestra Señora de Lourdes, un lugar muy pintoresco ideal para un descanso, ya que hay algunas mesas y asientos de madera y un punto de toma de agua donde poder refrescarnos y abastecernos.

Ermita de Ntra. Sra. de Lourdes.

Riachuelo del Barranco de El Cedro.

Hay una señal que indica la RUTA 2, que se dirige por la izquierda hacia el Aula de la Naturaleza y conecta en un momento determinado con la Gran Ruta Circular de Garajonay, la RUTA 18; ignoraremos esta última y nos dirigiremos por el evidente sendero que discurre paralelo al Barranco de El Cedro y se dirige a un puente de madera que cruza el riachuelo que fluye por el; después de atravesarlo, continúa el camino entre laurisilava con firme muy compacto y sensiblemente sinuoso, ascendiendo muy suavemente hasta que nos encontremos con otro puente de madera que vuelve a cruzar el cauce en dirección contraria.

Puente sobre el riachuelo del Bco. de El Cedro.



Luego el sendero se prolonga protegido por una valla de madera remontando junto al riachuelo, hasta que nos deja en un amplio llano en Las Mimbreras, donde se bifurcan varios caminos; por un lado hay una pista forestal que viene desde El Cedro y se dirige hacia Los Aceviños y Meriga, bifurcándose en varios sitios; luego, de frente y en suave subida, continúa la RUTA 9 y la RUTA 18, que se dirigen respectivamente hasta El Contadero y al Alto del Garajonay, teniendo que ignorar estas últimas y dirigirnos a la derecha por la pista de tierra.

Comienzo de la pista forestal.


Al inicio, la subida es muy suave y discurre por dicha vía, que tiene firme muy compacto y discurre bordeando la laurisilva característica del Parque Nacional, mas adelante y esta vez llaneando, está protegida por altos murallones en forma de taludes, que en temporada de lluvias están cubiertos de una densa capa de musgo y en las zonas mas estrechas y umbrías del recorrido de la misma, podremos ver grandes ejemplares de Helechos (Diplazium caudatum) bordeando el camino, junto a numerosas especies como la Bicacarera (Canarina canariensis), la Hiedra Canaria (Hedera canariensis), y multitud de especies comunes. También es posible transitar junto a enormes y viejos ejemplares de Brezos (Erica arborea), Acebiños (Ilex canariensis), algún Palo Blanco (Picconia excelsa) y algunos ocasionales Barbusanos (Apollonias barbujana), todos ellos endémicos de la laurisilva canaria.


Grandes ejemplares de Helechos.

Después de haber recorrido al menos 2,5 Km., llegaremos a una bifurcación donde hay una señal perteneciente al Parque Nacional que indica la distancia hasta el Caserío de El Cedro, que es de 1,3 Km. y que el sendero discurre por el PR-LG-3.1, por lo tanto tendremos que desviarnos por ese cruce abandonando en este punto la pista forestal e internándonos hacia la derecha por un estrecho sendero que enseguida vuelve a dividirse en dos, teniendo que tomar el que va hacia la derecha e ignorando el anterior, el PR-LG-3.1.

Bifurcación hacia el Caserío de El Cedro.

Sendero de regreso hacia El Cedro.

Al principio el camino desciende bruscamente y discurre por firme muy resbaladizo y está muy erosionado, aunque en poco tiempo estaremos caminando por firme muy evidente, compacto y en buenas condiciones; la vegetación es idéntica a la que nos ha venido acompañando permanentemente, pudiendo ver como los troncos de algunos árboles se retuercen sin fin y caen esporádicamente al paso del sendero; si tenemos suerte podremos observar el inaudito paso de algunas especies de aves mas raras de distinguir en la laurisilva, la Paloma Rabiche (Columba junoniae) y la Paloma Turqué (Columba bollii), auténticos emblemas de este ecosistema.



Continúa luego descendiendo con muy fuerte desnivel por La Cañada del Loguilar, con pasos muy deteriorados y en continuo zigzag, teniendo incluso que apoyarnos con las manos en algunas rocas para no perder el equilibrio. Luego un tramo con restos de empedrado y algo resbaladizo, da paso a otro mas cómodo y llano, que termina en una zona con firme de tosca rojiza que muy sinuoso concluye, entre Brezos (Erica arborea) Piteras (Agave americana) y algún Acebiño (Ilex canariensis), en una pista agrícola bordeada de una valla metálica.

Tramo final.

Madroños (Arbutus canariensis).

Hay algunos bancales donde crecen Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) y siguiendo el curso de dicha pista, terminaremos en una vía asfaltada que desciende con fuerte desnivel y entre algunos Madroños Canarios (Arbutus canariensis), hasta llegar al parque recreativo que estaba situado en las inmediaciones de la boca del canal que cruzaba la montaña, dando en este punto por terminada la ruta propuesta. Es posible y altamente recomendable quedarse por los alrededores disfrutando de la belleza del paisaje rural, incluso de probar la gastronomía local en el restaurante cercano.


© Texto y fotografías de Francisco Fariña

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