miércoles, 5 de abril de 2017

CASERÍO DE LOS ABADES – CASERÍO DE LA JACA


CASERÍO DE LOS ABADES – CASERÍO DE LA JACA

FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Arico.
COMO LLEGAR: Desde la autopista TF-1 dirección sur, tomaremos la salida 42 que nos lleva directamente al pueblo de Abades.
COMIENZO: Caserío de los Abades.
FINAL: Caserío de La Jaca.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 3 Horas.
LONGITUD: 5,8 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En el Caserío de Abades hay tiendas y restaurantes, al igual que en los Caseríos de La Listada y La jaca.
LUGARES DE INTERÉS: 1.- Caserío de Abades e Iglesia de Nuestra Señora del Carmen; 2.- Playa de los Abriguitos; 3.- Casas-Cueva; 4.- Montaña de Abades; 5.- Charco de las Lisas; 6.- Caserío de Las Listadas e Iglesia de la Virgen de los Pobres; 7.- Mareta del Cagao; 8.- Caserío de La Jaca; 9.- Playa de la Jaca.
VENTAJAS: Si el mar está en calma, se puede aprovechar la ruta para bañarse en las distintas playas que hay en todo el recorrido.
INCONVENIENTES: Cuando hay viento, el mar suele romper con fuerza en el acantilado y en las playas no es recomendable el baño.
PELIGROSIDAD: Ninguna.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

MAPAS Y CROQUIS

 


VEGETACIÓN COMÚN DEL LUGAR

 
Tabaiba Dulce y Cardón.
Cardoncillo y Magarza.
Salado Blanco

DESCRIPCIÓN:


El caserío de los Abades es un núcleo de población, eminentemente turístico, que se creó con la construcción de una urbanización de chalets adosados en el pasado siglo XX; su origen viene de antiguo, cuando solo había algunas cuevas excavadas en la tosca, acondicionadas con mínimos recursos y usadas para pasar algunas temporadas fuera del pueblo; hechas en su día y destinadas por la población local aprovechando las bondades del clima y la cercanía de la Playa de los Abriguitos, como antiguamente se denominaba.

Inicio de la ruta.
  


Desde la plaza principal del pueblo, donde hay una Iglesia consagrada a Nuestra Señora del Carmen, se inicia esta ruta por la Calle Ocira que desemboca poco después en la Avenida la Marina, donde hay toda clase de servicios, mayoritariamente los dedicados a la gastronomía. A la izquierda está el acceso directo a la Playa de los Abriguitos, una preciosa cala de arena amarilla al abrigo de La Crucita, muy concurrida en época estival; a la derecha seguiremos caminando por el parquin hasta desembocar en un llano pedregoso donde empieza una pista de tierra que se adentra hacia el interior bordeando la Montaña de Abades (32 m.). 

Caleta de María Luisa.

Evitaremos la pista y nos dirigimos por una vereda bastante pedregosa a cruzar la Caleta de María Luisa, una minúscula playa cubierta de piedras; por los alrededores crecen algunos ejemplares bastante frondosos de Uvillas de Mar (Tetraena fontanesii) y en las suaves laderas colindantes, Aulagas (Launaea arborescens) y Corazoncillos (Lotus sessilifolius). Una vereda ancha y marcada con piedras continúa avanzando por la costa bordeando otra pequeña cala, después ascendemos suavemente entre algunas Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y llegamos a una plataforma de tosca donde hay unas casas-cuevas excavadas en la pared rocosa; cada una de ellas tiene una delimitación exterior con muros de piedra de la zona acorde con la imagen del entorno; están cerradas con su correspondiente puerta de hierro, ya que todas tienen su dueño. 



Hay una entrada hacia el mar que nos permite poder acercarnos a la orilla, donde existe una minúscula piscina excavada en el terreno que imaginamos sirvió para tomar baños de asiento; podemos disfrutar así mismo de las curiosas formas que ha dejado la erosión, tanto del mar como del viento, en las rocas del entorno, ya que la tosca es muy sensible a este fenómeno natural.
 
 Casas - cueva.

 


Seguiremos bordeando la costa junto a más cuevas y cruzaremos luego por el exterior de otra playa de piedras por la zona denominada Bajío de las Toscas; más adelante iremos por un llano de tierra y descenderemos suavemente a la Caleta del Ganado, otra ensenada un poco más extensa que las anteriores y que está situada entre la Punta de la Caleta y la Punta del Rosario. 

  
Caleta del Ganado.
Remontando por Montaña de Abades.

Después de haberla cruzado estaremos justo en la base de Montaña de Abades (32 m.) y comenzamos a subir por una senda estrecha y con firme algo pedregoso, que discurre un poco expuesta entre unos pocos ejemplares de Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y Uvillas de Mar (Tetraena fontanesii); iremos tomando altura paulatinamente, distinguiendo claramente el Caserío de Abades en casi toda su extensión, el tramo de costa que hemos recorrido, así como el parque eólico situado en las inmediaciones del Monumento Natural de Montaña Centinela, el cual también es evidentemente visible; este es un espacio natural protegido de unas 132 hectáreas cuya característica principal es un cono volcánico con sus coladas eruptivas asociadas y un ecosistema compuesto de Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia lamarckii), en un estado de conservación inmejorable.




Los Abades, el Parque Eólico y el Monumento Natural de Montaña Centinela.
Seguimos la senda por el llamado Paso del Rocío, que presenta un pequeño tramo con firme de tosca más blanca y que se asoma a una repisa rocosa en el lugar llamado Arquito del Charcón, donde rompe el mar y que nos queda a un nivel inferior, un lugar asiduo de pescadores de la zona; continuamos ascendiendo suavemente entre una población inmensa de Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y Salados Blancos (Schizogyne sericea), que han encontrado en esta tierra volcánica un paraíso donde subsistir. 

 

 

Avanzaremos por el estrecho camino hasta llegar al punto culminante de la montaña, en Risco Alto, y nos pararemos un instante para disfrutar del panorámico paisaje de la agreste y fragmentada ladera de dicha montaña. Avanzamos por el borde de la misma sin acercarnos mucho al acantilado, teniendo cuidado en las zonas más expuestas del camino y lo haremos sobre la llamada Ensenada de la Montaña y más adelante sobre el Hoyo del Mujo, que son lugares casi impracticables que quedan a un nivel por debajo de nuestro caminar y es lugar muy frecuentado por pescadores. 

 Recorriendo la arista cimera de Montaña de los Abades.

Llegaremos al borde más al sur de la montaña y es en ese punto donde el sendero gira bruscamente a la derecha y comienza a descender hacia otra ensenada que vemos en la base; esta vereda progresa bastante pedregosa y algo expuesta entre Tabaibas (Euphorbia balsamifera) y Salados Blancos (Schizogyne sericea) desembocando poco después en la Playa Baja del Charco, donde hay una gran explanada de tierra y lugar preferente para acampar aunque un gran cartel informativo lo prohíba, también es posible ver numerosas autocaravanas dispersas por el entorno. 

  
Playa Baja del Charco.
Montaña de Abades (izq.) y Montaña Centinela (dcha.).
Dejamos atrás la playa y seguimos avanzando bordeando la costa por la Mareta de Abades y luego cruzando por otra cala de piedras el Barranco de las Revueltas, donde se forma una pequeña ensenada que se interna barranco arriba formando una especie de piscina natural, llamada el Charco de las Lisas.

 
Charco de las Lisas.




Nos vamos alejando un poco de la costa y remontamos suavemente bordeando la misma sobre una veta de tosca, por donde es evidente un estrecho sendero muy bien marcado, que discurre entre unos frondosos ejemplares de Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y bajo un muro de cemento perteneciente a alguna construcción abandonada. Dicho camino continúa cruzando el cauce de un barranquillo donde se forma la Playa de Agua Dulce y luego asciende con más desnivel tomando altura y recorriendo el borde acantilado; la vereda camina muy estrecha y marcada entre un pedregal disperso por el terreno, teniendo unas bonitas vistas del entorno costero con la Montaña de Abades (32 m.) como protagonista y el Faro del Poris en la lejanía. 


Barranquillo del Cornical (izq.).

Después, el sendero sigue su curso paralelo a una pista de tierra que se pierde hacia el interior y enseguida desciende bruscamente cruzando el Barranquillo del Cornical, mediante un firme tremendamente pedregoso que se va abriendo paso entre multitud de rocas que hacen que el avance sea algo tedioso e incómodo. 

 


Una vez lo hayamos rebasado, encontramos un sendero perfectamente marcado y delimitado, que con firme terroso y bastante cómodo, va avanzando con superficie llana paralelo al borde del acantilado, en la zona llamada Risco Alto y Veril de los Jureles; una trayecto después y frente a nosotros, después de haber caminado entre un paisaje eminentemente volcánico, veremos unas huertas de cultivo abancaladas por las faldas de un promontorio en las inmediaciones de Punta de Jureles. A la izquierda hay una vieja escalera de madera que baja hacia una plataforma rocosa en la cual rompe alegremente el mar, pudiendo observar diversos desprendimientos del risco superior.



Cardonal - Tabaibal.
 


Junto al muro delimitador de la parcela hay dos escalones de tosca muy gastados que dan acceso a una vereda que intuitivamente se va abriendo paso entre un pedregal plagado de Cardones (Euphorbia canariensis), Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera), Aulagas (Launaea arborescens) y Cardoncillos (Ceropegia fusca); el caminar por este tramo de la ruta se hace incómodo dada las circunstancias del terreno, y al mismo tiempo puede inducir a error, ya que hay muchos cruces con otras sendas abiertas y usadas por los pescadores de la zona; la intuición nos llevará a coronar el promontorio que vamos ascendiendo fijándonos en un murete de piedra seca que define la parcela de cultivo, la cual bordearemos paralelamente hasta encontrar una pista de tierra. 
 
 Al fondo, el Caserío de Las Listadas y el Monumento Natural de Ifara y Los Riscos.

  

Al llegar a ella tendremos a la vista el Caserío de Las Listadas en primer término y en el horizonte la silueta de dos conos volcánicos que pertenecen y le dan nombre al Monumento Natural de Montaña de Ifara y Los Riscos, y también más en la lejanía, la Montaña Roja (171 m.), en la zona turística de El Médano.

 


Continuamos por la pista en descenso, por la zona denominada Morras de Caza, hasta ver una desviación por la izquierda que es el inicio de una vereda que se dirige a cruzar un barranquillo donde hay unas huertas de cultivo abandonadas; luego remonta por firme degradado hasta llegar de nuevo a pisar sobre la misma pista de tierra. Seguimos descendiendo por un pequeño tramo confuso hasta ver de nuevo las marcas del sendero en un toscal libre de vegetación y material volcánico; veremos cómo discurre muy marcado, con firme bastante compacto y en suave descenso, entre Tabaibas Dulces (Euphorbia balsamifera) y algún ejemplar de Aulaga (Launaea arborescens). 

 

Más adelante cruza con firme más pedregoso otra vaguada, que desemboca en la costa en el lugar conocido como Caleta Mansa y después asciende con fuerte desnivel para luego volver a llanear, aunque pasando algunas bajadas y remontes sin importancia, donde crecen unos ejemplares aislados y de gran porte de Verodes (Kleinia neriifolia) y también algunos Balos (Plocama pendula).

Este sendero desemboca en una rotonda asfaltada, ya dentro del caserío de Las Listadas, y enseguida veremos cómo continúa su recorrido, evitando la misma, y adentrándose de nuevo en un terreno pedregoso donde hay unas huertas abandonadas. 

 
Iglesia Virgen de los Pobres, en Las Listadas.

Caserío de Las Listadas desde el Caserío de La Jaca.
En unos metros estaremos en la Avenida Marítima, una calle asfaltada donde se alza la Iglesia de la Virgen de los Pobres, situada junto a unas instalaciones deportivas. La ruta se prolonga por dicha calle hasta llegar a una explanada donde hay un Calvario a la orilla del acantilado; seguimos luego el recorrido hacia el cauce del Barranco del Cagao, donde hay una pequeña playa de arena negra bordeada por un pasillo peatonal por el cual marcharemos, para después llegar a una planicie de tierra coronada en su punto más alto por un monumento de piedra que los locales llaman la Piedra Empinada. 

Caserío y Playa de La Jaca.

Desde este punto iremos hacia la Playa de la Jaca, ya en el Caserío del mismo nombre; otra minúscula cala de arena negra con un paseo de piedra que la rodea, donde hay un Calvario con la Virgen del Carmen y donde daremos por finalizada la ruta.





© Texto y fotografías de Francisco Fariña



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