lunes, 30 de enero de 2017

VILLA DE ARICO - EL RÍO - VILLA DE ARICO (Por La Cisnera)


VILLA DE ARICO – EL RÍO – VILLA DE ARICO
(Por el Camino de la Cisnera y regreso por el Camino Real del Sur)


FICHA TÉCNICA  

TÉRMINO MUNICIPAL: Arico. 
COMO LLEGAR: A la Villa o Lomo de Arico se llega desde la autopista TF-1 tomando la Salida 42 que conecta con la carretera TF-629 que nos llevará directamente al casco urbano del citado municipio. 
COMIENZO: Villa o Lomo de Arico. 
FINAL: Mismo lugar. 
DIFICULTAD: Media. 
DURACIÓN: 5 Horas. 
LONGITUD: 11,3 Km. 
PROVISIÓN DE AGUA: En los lugares más poblados hay servicios al público. 
LUGARES DE INTERÉS: 1.- Núcleo urbano de Villa o Lomo de Arico (BIC); 2.- Lavaderos del Lomo; 3.- Ermita del Calvario; 4.- Empedrado en el Barranco de Moreno; 5.- Iglesia de San José en La Cisnera; 6.- Lavaderos de El Río; 7.- Núcleo urbano del Caserío de El Río; 8.- Camino Real del Sur con muchos tramos empedrados. 
VENTAJAS: Recorrido señalizado sin homologar, con indicaciones pintadas y colocadas por el Ayuntamiento de Arico; a partir del Caserío de El Río está señalizado con señales homologadas, aunque sin número de matrícula hasta la Villa o Lomo de Arico, por el Camino Real del Sur. 
INCONVENIENTES: Ninguno digno de mención. 
PELIGROSIDAD: Ninguna. 
TIPO DE RUTA: Senderismo.
MAPAS Y CROQUIS:


DESCRIPCIÓN:

En el centro urbano de la Villa o Lomo de Arico, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Conjunto Histórico desde el año 2005, está la plaza principal del pueblo, que alberga a su alrededor la mayoría de centros oficiales como el Ayuntamiento y demás servicios administrativos; también está la Iglesia de San Juan Bautista, un templo fundado en el siglo XVI aunque la actual Iglesia está datada en el siglo XVIII; una edificación de estilo barroco que consta de una sola nave y dos adyacentes en forma de cruz latina, el exterior es bastante llamativo y está formado por una puerta principal de madera rodeada de un bonito artesonado de cantería, probablemente extraída de alguna cantera del sur de la isla, al igual que el campanario que está rematado también con el mismo material. En el interior destaca un policromado Retablo Mayor con una imagen religiosa de la Virgen de Abona, hallada en el año 1722 y una talla de San Juan Bautista del siglo XVII, además de otros tesoros artísticos y otras tallas importantes.

 
Iglesia de S. Juan Bautista (izq.), Lavaderos (dcha.).

En el comienzo de la Calle Benítez de Lugo hay un poste con señalización del sendero homologado PR-TF-86 que se dirige a la zona Recreativa de El Contador y otras dos indicaciones que señalan la dirección a tomar hacia el Caserío de El Río, una por La Cisnera y otra en sentido contrario, por el Camino Real del Sur. Nuestra ruta empieza por dicha calle, en suave ascenso y por un entorno muy bien cuidado, entre algunas casas al más puro estilo arquitectónico canario. Enseguida veremos por nuestra izquierda una bifurcación con la Calle la Estopa donde hay una vieja fuente pública de agua y unos metros más adelante están los Lavaderos del Lomo, un recinto recién restaurado y delimitado con gruesos muros de tosca donde hay un suelo empedrado y unas viejas pilas de lavar hechas de piedra chasnera. 

  
Ermita del Calvario (Izq.).

Seguimos nuestro recorrido de frente por la Calle el Calvario, una vía estrecha que discurre entre las casas del pueblo, llegaremos luego a la Ermita del Calvario, una minúscula capilla con una pequeña fuente de agua en desuso aledaña a la parte trasera de la misma.

En unos pocos metros estaremos en otra bifurcación donde hay un poste con señales del PR-TF-86, que continúa calle arriba hacia la zona de escalada de Ortiz y El Contador, a la izquierda otra señal nos indica la dirección a tomar hacia La Cisnera, que será el trayecto que hemos decidido hacer. Empezamos por una calle asfaltada que enseguida pasa a ser de tierra y que desciende bruscamente entre los muros de piedra seca que delimitan unas huertas de cultivo; luego llanea un pequeño tramo y más adelante vuelve a descender entre algunos restos de empedrado junto a Inciensos (Artemisia thuscula), Verodes (Kleinia neriifolia) y Vinagreras (Rumex lunaria). 

 

 
Empedrado antes de cruzar el Bco. de Moreno.

El camino sigue su curso bastante ancho y se dirige a cruzar el Barranco de Moreno por un tramo muy pedregoso combinado con un buen intervalo que conserva su perfecto empedrado hecho con piedra viva y entre muros delimitadores de piedra seca; después de cruzarlo ascendemos suavemente por una vieja pista unos metros hasta que veamos más adelante cómo se desvía hacia la izquierda una vereda estrecha que desciende bruscamente y algo sinuosa, con firme muy degradado y delimitada por un murete de piedra seca, aunque tiene algunos tramos empedrados, hacia el Barranco de la Fuente Blanca el cual cruzaremos por un cauce muy pedregoso. 

Tramo empedrado hacia el Bco. de la Fuente Blanca.
 
Cauce del Bco. de la Fuente Blanca.

Nos fijaremos en una tubería de agua que asciende por el camino de subida y que comienza a ascender mediante dos escalones tallados en una piedra de tosca; luego avanza con bastante desnivel de subida y con firme conteniendo también restos del viejo empedrado y casi tapado por la vegetación existente, donde podremos observar Malpicas (Carlina salicifolia), Verodes (Kleinia neriifolia), Bejeques (Aeonium arboreum y Aeonium urbicum), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Jaguarzos (Cistus monspeliensis), Vinagreras (Rumex lunaria), Cruzadillas (Hypericum reflexum), Palomeras (Pericallis lanata) y un largo etcétera de especies características de las medianías. 


El camino sigue su curso en continuo ascenso y bordeando un gran risco de tosca, El Roque, cuyas paredes lisas formadas de tosca blanca las podemos ver como se precipitan hacia el fondo del barranco, al igual que observaremos también el sendero que hemos pasado para bajar y cruzar el cauce, así como el Morro de Pedro Martín y Morro Negro, que son dos lomas que desembocan en el citado barranco. 

 
Camino Lomo la Fuente (dcha.).

El camino desemboca poco después, junto a la tapia perteneciente a una finca de cultivo y mediante firme cementado, en el Camino Lomo la Fuente, que se cruza perpendicularmente en nuestro trayecto y que continúa su avance en forma de calle asfaltada, en ascenso, hacia la Chapa de los Abejones. Ignoramos dicha vía y seguimos de frente por el Camino Fuente Blanca, una pista de tierra llana que sirve de acceso a una vivienda y que luego se desvía hacia la izquierda en forma de vereda rocosa descendiendo junto a una tubería por la Hoya el Guirre y desembocando, después de atravesar un pequeño barranquillo, de nuevo en otra calle asfaltada; seguimos llaneando por la misma entre gran cantidad de Pencones (Opuntia maxima) y bordeando un muro de piedra seca hasta cruzarnos otra vez con otra vía que atraviesa nuestro camino perpendicularmente, es la Calle San Diego y atraviesa el barrio del mismo nombre, un conjunto de casas y huertas dispersas dedicadas mayoritariamente a la agricultura; es curioso ver una atarjea de tosca, piedra utilizada frecuentemente por esta zona, adosada a un muro del mismo material, teniendo una importancia etnográfica notable.


 
La Calle S. José nos llevará a la Iglesia 
de S. José , en La Cisnera (izq.).

La ruta continúa por asfalto, por una vía que cruza el Barranco del Tagoro, pudiéndose ver algunos tramos perdidos del antiguo camino en las laderas del mismo; enseguida estaremos cruzándonos con la Calle San José, que asciende perpendicular a nuestra marcha hacia el Lomo la Fuente, por el Camino la Malena. Hacia la izquierda, en descenso y a una distancia de aproximadamente seiscientos metros, se encuentra la Iglesia de San José, la cual podremos visitar opcionalmente, está situada junto a una pintoresca plaza donde también hay varias instalaciones municipales y el núcleo urbano principal de La Cisnera que está formado por viviendas y huertas dispuestas al borde de la calle.

Pista Lomo el Conde.

 

Avanzaremos unos metros en ascenso hacia la derecha hasta llegar a la Pista Lomo el Conde, como así lo indica una señal, que está junto a otra que nos muestra la dirección a tomar hacia El Río; es una calle asfaltada que discurre llaneando junto a unos muros de tosca de unas huertas donde hay unas viejas canalizaciones para riego, también de tosca; en pocos metros la calle se convierte en una pista de tierra por la zona denominada El Tagoro, que avanza entre Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Verodes (Kleinia neriifolia), Bejeques (Aeonium urbicum), Pencones (Opuntia maxima), Cornicales (Periploca laevigata), Inciensos (Artemisia thuscula) y un sinfín de especies características de la zona. 


Luego continúa transitando entre los muros de piedra seca que pertenecen a las huertas de cultivo que abundan por los alrededores, pudiendo observar también las antiguas acequias que se usaban para regarlas, hechas del mismo material poroso y muy abundante por la zona.
Camino paralelo al Barranquillo del Hornillo.
Luego, en una bifurcación donde hay un estanque de agua, ignoramos otra pista que sigue a la izquierda y seguimos de frente por la misma que hemos venido descendiendo en línea recta y con tramos muy degradados, por el Lomo del Conde, pasando junto a un invernadero hacia el Barranquillo el Hornillo; antes de tocar el cauce por donde discurre una pista agrícola, bajaremos un tramo muy pedregoso que nos hace desembocar en la misma. Después continúa una vereda estrecha entre Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Verodes (Kleinia neriifolia), Matorriscos (Lavandula canariensis) y Jaguarzos (Cistus monspeliensis) por la zona de El Hornillo y paralelo al cauce del Barranquillo del Hornillo, el paso transcurre con firme compacto, bordeando algunas huertas cultivadas y con una amplia vista de la costa de Arico y Granadilla, pudiéndose ver claramente y destacando en el paisaje, la Montaña Pelada (104 m.), que forma parte principal del Monumento Natural que lleva el mismo nombre y también la Montaña de Ifara (303 m.), que también alberga un espacio catalogado como Monumento Natural; así mismo podremos observar la cuerda montañosa que forma las cumbres de Ucanca y la dorsal de Montaña de Guajara (2715 m.), todas ellas pertenecientes al Parque Nacional del Teide.


El camino avanza bastante pedregoso en busca del Barranco Fuente del Asno; para ello iremos caminando por una superficie bastante ancha que luego gira bruscamente hacia la derecha para descender al cauce por un firme donde podremos observar los restos del antiguo empedrado. 

  

Puente y atarjea en el cauce del Bco. Fuente del Asno.

Al llegar al cauce veremos una vieja atarjea de tosca que cruza el mismo por un puente elevado medio ruinoso y que luego sigue su curso a un nivel inferior al sendero que continúa por uno de los bordes y se dirige en suave ascenso, donde también pisaremos tramos adoquinados, hacia una loma que sirve de separación con el Barranco de Carmona que es el siguiente que salvaremos. Iremos por una zona donde discurre una vereda entre la tosca del terreno, cerca de un solitario Pino Canario (Pinus canariensis) que crece rodeado de multitud de Tabaibas (Euphorbia lamarckii) y Jaguarzos (Cistus monspeliensis); el sendero cruza el barranco por medio de algunos tramos empedrados y junto a la atarjea de tosca que vimos en el anterior cauce, que va sobre un muro de cimentación hecho de rocas, hay por el entorno muchos Verodes (Kleinia neriifolia), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Palomeras (Pericallis lanata) y algunos Cardones (Euphorbia canariensis). 
 
Saliendo del Barranco Fuente del Asno.

 
Canalización en el Barranco de Carmona.

A medida que nos alejamos del cauce, iremos ascendiendo por la ladera a través de un camino sinuoso y con pavimento empedrado, que remonta mas adelante casi campo a través por terreno muy pedregoso entre Verodes (Kleinia neriifolia) y Tabaibas (Euphorbia lamarckii), hasta conectar un poco más arriba con las marcas que forman una vereda que progresa por la zona de La Carmona y a través de una amplia placa de tosca que nace en el terreno. Luego el camino continúa delimitado y bordeando una pared de piedra seca, avanzando bastante erosionado y algo desnivelado y llegar poco después al borde del Barranco del Azúcar; para cruzarlo hay un camino que conserva su empedrado original, que desciende con varios tramos largos hacia el fondo del mismo, para luego conectar con el de subida que aparece más degradado y que asciende por la ladera contraria desembocando poco después en una vieja pista agrícola, en las inmediaciones de unas huertas de cultivo abandonadas. 

 

 
Empedrado cruzando el Barranco del Azúcar.

Seguiremos por la misma, entre grandes ejemplares de Tabaibas (Euphorbia lamarckii), intuyendo que fue un viejo camino porque mantiene algunos tramos empedrados y muretes de piedra seca delimitando el paso; luego pisamos un tramo muy compacto de tosca y después continúa su avance en suave ascenso entre Inciensos (Artemisia thuscula), Vinagreras (Rumex lunaria), Pencones (Opuntia maxima), etc., hasta llegar a una finca vallada que bordea nuestro andar y que termina poco después en la Calle Camino de Guajara, una vía de asfalto que asciende perpendicularmente a nuestro sentido, dirigiéndose a la cumbre y conexionando mucho más arriba con el Camino de Pasajirón, que termina internándose en el Parque Nacional del Teide.

 


Continuaremos a la izquierda, en descenso por dicha carretera, bordeando los anchos muros de cemento de un gran estanque de agua y más adelante entre los interminables muretes de piedra seca que delimitan infinidad de huertas de cultivo que están junto a la vía; después de unos seiscientos cincuenta metros recorridos y disfrutando de las amplias vistas de las medianías de Arico, llegaremos a una curva cerrada a la derecha en Morra la Fuente y vemos como el antiguo camino continúa de frente pavimentado con restos de empedrado, que transcurre cerca del patio de una vivienda y junto a una antigua infraestructura hidráulica compuesta de un estanque, varias canalizaciones, un punto de abasto y unos lavaderos, todo ello hecho de piedra chasnera, restaurado, expuesto al público y en un entorno mejorable en cuanto a limpieza. 

 
Calle Camino de Guajara (dcha.).


 Lavaderos de El Río.
El camino empedrado sigue unos metros y conecta de nuevo con la vía asfaltada, que es la Calle San Bartolomé y que desciende en fuerte pendiente por un entorno bastante pintoresco, hacia el núcleo urbano de El Río. Desemboca esta calle poco después, justo donde se encuentra la plaza principal, al lado de la Carretera General del Sur, la TF- 28; dicho recinto alberga la Iglesia de San Bartolomé, un pequeño templo del siglo XVII dotado de un campanario sencillo y que alberga en su interior varias imágenes religiosas importantes, una de San Juan Bautista, también del siglo XVII y otra de San Bartolomé del año 1691. En la plaza hay un panel informativo referido al Camino de la Cisnera y al Camino Real del Sur, así como varias señales de dirección.

 
Plaza de El Río e Iglesia de San Bartolomé.

A partir de este punto cruzamos la carretera y nos dirigimos en descenso por la Calle San Bartolomé unos pocos metros hasta el lugar conocido como Las Cuatro Esquinas, que es la bifurcación con la Calle El Barranco y la Calle Las Flores, que unidas forman parte de la tercera etapa del Camino real del Sur que atraviesa el caserío. 

 
Camino Real del Sur.

Iremos hacia la izquierda por la primera, que desciende con fuerte pendiente un pequeño tramo y luego transcurre llaneando entre las paredes de tosca de numerosas huertas de cultivo, creciendo este las mismas algunos Balos (Plocama pendula), Vinagreras (Rumex lunaria) y Pencones (Opuntia maxima), donde puede apreciarse alguna vieja casa de piedra ya inutilizada; la calle sigue su curso asfaltada y con amplias vistas a todo el entorno de medianías, hasta que después de haber cruzado el Barranco del Azúcar, nos encontremos con un tramo que aún conserva gran parte de su empedrado original, que convive con tramos compactos de tosca y el muro de piedra seca que sirve de demarcación del mismo. 


Un poco más adelante, asciende por una lomada donde su firme se torna bastante pedregoso y deteriorado debido al paso de vehículos que usan los dueños de las huertas de cultivo colindantes para atender sus necesidades; después nos acercamos a cruzar el Barranco de Cuasiegre, por donde discurre el camino con su pavimento original de piedra muy bien conservado, aunque tiene pequeñas fracciones rotas. 

Tramo empedrado cruzando el Barranco de Cuasiegre.

Camina entre Tabaibas (Euphorbia lamarckii), algunos Balos (Plocama pendula), Inciensos (Artemisia thuscula) y Matorriscos (Lavandula canariensis) y cruza mas adelante el cauce por una zona rocosa donde se forman varios y distintos eres, que son depósitos naturales que se llenan de agua de lluvia y sirven como bebederos para la fauna del lugar, en el curso del barranco y a pocos metros podemos ver el Charco de las Cabras y el Charco Verde, antes del Saltadero de Cuasiegre, que se precipita barranco abajo. 


El ascenso para salir del barranco circula también empedrado, pero tiene un gran fragmento caído y con el muro de cimentación derruido, teniendo que prestar atención al paso y pegarnos lo más posible al talud de nuestra izquierda. Una vez hayamos atravesado el barranco nos dirigimos a cruzar dos pequeños cauces consecutivos, el Barranquillo de los Gatos y el de los Atajos, donde crecen Cardones (Euphorbia canariensis), Tabaibas (Euphorbia lamarckii) y Verodes (Kleinia neriifolia) y por donde transcurre el camino igualmente empedrado que se va abriendo paso por las laderas de ambos. 

 Tramos empedrados por los barranquillos de
los Gatos y de los Atajos.

Después, desciende suavemente bordeado por ambos muretes de piedra seca fluyendo entre unas huertas de cultivo abandonadas, discurre con firme bastante pedregoso y desnivelado, para luego empezar a ascender por Las Crucitas de manera sinuosa y con firme empedrado hacia una construcción que se encuentra aislada junto al camino. 




A partir de aquí desaparece el empedrado y el paso continúa en ascenso por una pista bastante pedregosa y erosionada, bordeada por lo que queda del viejo muro de piedra de tosca, desembocando enseguida y al lado de un estanque de agua, en la Calle las Crucitas; iremos por ella unos cien metros hasta que veamos una señal del PR que nos obliga a desviarnos a la derecha y a avanzar entre unas parcelas de cultivo donde el muro que delimita el camino nos guiará por firme compacto y rodeado de numerosos Pencones (Opuntia maxima). 



Cruzaremos luego el Barranquillo de la Rasca entre Inciensos (Artemisia thuscula), Matorriscos (Lavandula canariensis), Vinagreras (Rumex lunaria), Bejeques (Aeonium urbicum) y algunos Balos (Plocama pendula) y más adelante ascenderemos en fuerte pendiente acabando en la carretera TF-28 junto a un restaurante; en este punto nos desviamos a la derecha por una pista cementada que desciende cruzándose con una calle asfaltada que transcurre en suave pendiente, entre algunas viviendas y con vistas al núcleo urbano de Villa de Arico, que se encuentra muy cercano. 

  
Camino Real del Sur cruzando el Barranquillo
de la Zumbadera.

En un momento determinado, se termina el asfalto y aparece el camino con su empedrado perfectamente conservado, que cruza el Barranquillo la Zumbadera y termina en otra vía asfaltada, la Calle la Gelesa; caminaremos por la misma unos pocos metros y nos encontraremos con el inicio de una vereda estrecha con firme de tierra que avanza junto a un muro de piedra seca de donde cuelgan numerosos Pencones (Opuntia maxima) y Vinagreras (Rumex lunaria), que desciende paulatinamente por un costado del Barranco de la Fuente; mas adelante aparece con firme empedrado, cruzando luego el cauce del citado barranco y ascendiendo más tarde entre huertas de cultivo y desembocar en la carretera TF-28. 

 

 
Solo nos queda continuar por la misma hacia la derecha, siguiendo las indicaciones del PR y desviarnos a los pocos metros por unas escaleras de piedra que conectan directamente con la Calle la Estopa, que a su vez enlaza con la Calle el Manzano, terminando directamente en la plaza principal de Arico, lugar donde iniciamos la ruta.


 
© Texto y fotografías de Francisco Fariña
Francisco_farina@yahoo.es



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