miércoles, 9 de octubre de 2013

ARGUAYO - SANTIAGO DEL TEIDE


ARGUAYO - SANTIAGO DEL TEIDE
(Por el PR-TF-65 desde Tamaimo)

FICHA TÉCNICA

TÉRMINO MUNICIPAL: Santiago del Teide.
COMO LLEGAR: Desde Guia de Isora y por la carretera TF-82, pasando por el Caserío de Chio y luego conectando con la carretera TF-375 que lleva directamente a Arguayo.
COMIENZO: Caserío de Arguayo.
FINAL: Casco urbano de Santiago del Teide.
DIFICULTAD: Baja.
DURACIÓN: 3,30 Horas.
LONGITUD: 6,2 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En los núcleos de población hay bares, restaurantes y casi todos los servicios básicos.
LUGARES DE INTERÉS: Centro Alfarero y Museo Etnográfico Cha Domitila; Iglesia Parroquial de San Fernando; Iglesia Parroquial de Santa Ana; Eras en el Barranco del Valle; Iglesia de San Fernando Rey y Casco urbano de Santiago del Teide.
VENTAJAS: Sendero homologado y señalizado como PR-TF-65 a partir de Tamaimo, con posibilidad de conectar con las variantes PR-TF-65.1, 2 y 3 y también con el SL-TF-60 (Ruta del Almendro en Flor).  
INCONVENIENTES: Ninguno digno de mención.
PELIGROSIDAD: Nula.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA Y CROQUIS:


DESCRIPCIÓN


Partimos desde el Caserío de Arguayo, pago ubicado a unos cinco kilómetros del núcleo principal del municipio de Santiago del Teide, y bajo el Roque de Arguayo (1061 m.). Se trata de un pintoresco lugar muy bien conservado, con muchas casas construidas al más puro estilo arquitectónico canario y donde podremos visitar algunos puntos de interés, como por ejemplo el Centro Alfarero y Museo Etnográfico Cha Domitila, situado en una casa tradicional canaria con un patio interior central y recientemente restaurada; en una plaza contigua podemos ver un curioso monumento dedicado a las alfareras del caserío, que han seguido fielmente la tradición, arraigada en este lugar desde 1762, año en que se empezó a distribuir sus piezas por toda la isla. Si nos desviamos un poco y seguimos el recorrido del SL-TF-60 (Ruta del Almendro en Flor), que discurre por la Calle El Carmen, podremos visitar unos antiguos lavaderos y un lagar antiguo de madera.

Iglesia Parroquial de San Fernando en Arguayo.
 
También es obligatoria la visita de la Iglesia Parroquial de San Fernando, templo moderno y reformado en el siglo XX que conserva en su interior algunas interesantes piezas de arte; desde la plaza que alberga dicha Ermita comienza la ruta andando por la Calle Candelaria, que enseguida conecta con la Calle Carretera General, la cual tendremos que cruzar y seguir descendiendo junto a una vivienda por el camino con firme muy pedregoso que discurre entre los restos del murete que antiguamente lo delimitaba.

Camino de los Pimpollos saliendo de Arguayo.
 
Luego cruzaremos la carretera TF-375 entre los quitamiedos de cemento y comenzaremos el descenso por el Camino de los Pimpollos; desciende muy pedregoso, bastante ancho y perfectamente delimitado por un murete de piedra seca volcánica, entre Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Pencones (Opuntia maxima), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Bejeques (Aeonium urbicum) y Retamas (Retama monosperma), también hay algunos almendros y Pinos Canarios (Pinus canariensis) aislados; iremos andando con vistas hacia la Montaña de Guama (879 m.), el Risco el Lajial y el Cabezón de Ñifa (620 m.), separados ambos por la Degollada Tejera y formando parte de la cadena montañosa que cierra el Valle de Santiago por el sur.

Tamaimo bajo la Montaña de Guama.

Roque Arguayo sobre Tamaimo.
 
Después de algunas curvas, en las Hoyas de Tamaimo, tendremos que girar bruscamente a la derecha, ya que de frente el trazado original está cortado por el paso de la nueva autopista del llamado anillo insular; por lo tanto continuaremos en descenso y con un recorrido sinuoso que nos lleva a cruzar dicha autovía por un túnel subterráneo; una vez hayamos salido, ascendemos entre muros de piedra teniendo a la vista la población de Tamaimo al fondo del valle y después de haber subido por unos escalones, llegaremos de nuevo al trazado original del camino que se prolonga en descenso y pedregoso entre murallones y con la caja del camino muy invadida por grandes Retamas (Retama monosperma) y Tabaibas (Euphorbia lamarckii), que en muchas ocasiones dejan un mínimo espacio para ir avanzando.


Paisaje donde destaca la Montaña de Guama 
y el Roque Blanco.
 
Más adelante veremos una valla que delimita algunos terrenos de cultivo y enseguida encontraremos una pista asfaltada de acceso a los mismos; en este momento tomaremos hacia la derecha para evitar dicha pista y continuar bajando por el camino original, que discurre entre Cornicales (Periploca laevigata), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Tabaibas (Euphorbia lamarckii) y algunas Retamas (Retama monosperma), al igual que una población dispersa y algo escasa de Pinos Canarios (Pinus canariensis). Durante el descenso podremos complacernos de recorrer algunos tramos que conservan el empedrado original del camino, iremos luego bajo minúsculos y ocasionales bosques de pinar y más adelante, por la Hoya del Herrero, disfrutaremos de un recorrido entre altos muretes de piedra seca que delimitan el recorrido bajo los Riscos del Herrero, unas crestas pétreas que pertenecen a la cara sur de la Montaña del Herrero (823 m.), y que se convierten luego en unas resbaladeras rocosas plagadas de Tabaibas (Euphorbia lamarckii), donde pueden verse algunas Sabinas (Juniperus canariensis) aisladas formando poblaciones minúsculas y muy dispersas.


Camino hacia Tamaimo.
 
Seguiremos luego atravesando un pequeño pinar donde es posible descansar bajo su sombra en días calurosos; por los bordes del camino crecen también algunos Almendros, Escobones (Chamaecytisus proliferus), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum), Matorriscos (Lavandula minutolii) y alguna Retama (Retama monosperma). 


Caserío de Tamaimo.

Luego desaparecen los muros que delimitan el sendero, estrechándose bruscamente el recorrido y pasando a ser bastante sinuoso y algo resbaladizo, por ser el firme muy pedregoso; enseguida el descenso se hace más vertiginoso y desemboca inmediatamente en una pista asfaltada junto a una vivienda, estamos en la Calle La Rosa y andaremos por ella unos ciento cincuenta metros hasta cruzarnos con la Avenida Coronel Gorrín, arteria principal de la población de Tamaimo, donde podemos encontrar comercios, bares, restaurantes y casi todo tipo de servicios. Hacia la derecha iremos avanzando por dicha avenida hasta dar con la Calle Santa Ana, que nos llevará directamente al centro del pueblo donde está la plaza principal que alberga la Iglesia Parroquial de Santa Ana, templo bendecido en el año 1715; en dicha plaza hay un panel informativo con indicaciones del sendero homologado PR-TF-65.2 que asciende con gran desnivel hasta la Cruz de los Misioneros por un antiguo camino donde estaban las Fuentes de Navarro y que usaban los habitantes de Tamaimo para ir a las tierras de cultivo que poseían en la cumbre de la Montaña de Guama (879 m.); esta senda se cruza con el PR-TF-65 que conecta Santiago del Teide con Puerto de Santiago.
Iglesia Parroquial de Santa Ana, en Tamaimo.
Paseo urbano por el casco urbano de Tamaimo.
 
Partiendo de la plaza, andaremos por la Calle del Agua siguiendo las indicaciones del mismo y haremos un pequeño recorrido urbano, hasta que en un momento determinado, dicha señalización nos obligará a girar hacia la izquierda para seguir hasta que termine el asfalto y comience el Camino del Callejón, que transcurre algo estrecho entre muros de piedra, por firme arenoso y descendiendo suavemente. 

Señalización saliendo del núcleo urbano
de Tamaimo.

Era en el Barranco del Valle.
 
En breves momentos nos encontremos con el PR-TF-65 en un cruce donde hay un poste con varias señales, por nuestra izquierda desciende dicho sendero hacia Puerto Santiago y de frente continúa el PR-TF-65.2 que cruza el Barranco del Valle, un cauce poco profundo que discurre por la parte sur del Valle de Santiago y desemboca en el mar en la Baja de Santiago. Vadeando dicha cuenca, pasaremos junto a una era de trilla muy bien conservada, que forma parte del patrimonio etnográfico de este recorrido, por los alrededores crecen Balos (Plocama pendula), Verodes (Kleinia neriifolia), Bejeques (Aeonium urbicum), Pencones (Opuntia maxima), Piteras (Agave americana) y alguna Vinagrera (Rumex lunaria); continuaremos ascendiendo por la vertiente contraria del barranco por una senda con restos de empedrado, que zigzaguea hasta encontrar otro cruce donde continúa de frente el PR-TF-65.2, que sube con fuerte desnivel hacia la Cruz de los Misioneros; un poste con varias señales indica esta opción y otra que nos lleva por el camino que queremos seguir, el PR-TF-65, que asciende hacia la derecha por el borde del barranco hacia Santiago del Teide. 

Subida desde Tamaimo hacia Santiago del Teide.
 
Desde este punto podemos disfrutar de unas bonitas vistas hacia Tamaimo, rodeado de una cuerda montañosa donde se alza el Risco Lázaro (561 m.) en la parte más baja, pasando por la Montaña del Herrero (823 m.) en la parte central y más arriba el Roque de Arguayo (1061 m.), que protege el Caserío de Arguayo, junto al Roque Cho Julián (1066 m.) y terminando con la Montaña Ravelo (1129 m.) en la parte más al norte; es de destacar la imagen solitaria y sobresaliente del cono volcánico de Montaña Bilma (1369 m.), que está dentro de la Reserva Natural Especial del Chinyero, un espacio protegido de unas 2379 Has con un interés geológico muy importante ya que alberga los malpaíses y conos volcánicos formados durante las dos últimas erupciones que tuvieron lugar en la isla, el Volcán de Arenas Negras (1398 m.), que destruyó en 1706 el Puerto de Garachico y el Volcán Chinyero (1553 m.), acaecido en 1909 y sin consecuencias graves.

Montaña del Herrero sobre Tamaimo.


De vuelta al camino, continuaremos ascendiendo hacia Santiago del Teide; un muro de piedra seca delimita el sendero que discurre bastante estrecho y por el borde del barranco; crecen junto al recorrido algunos Tasaigos (Rubia fruticosa), Piteras (Agave americana), Balos (Plocama pendula) y Verodes (Kleinia neriifolia). Continúa luego con restos de empedrado y zigzagueando para tomar más altura; en el fondo del barranco es posible visualizar otra era de trilla y a medida que vamos avanzando las panorámicas del valle se vislumbran más amplias. El murete de piedra sigue delimitando el recorrido por la parte de la montaña, que son las faldas de la Cruz de Tea (787 m.) y por el lado del barranco iremos acompañados de una antigua atarjea en desuso, ya que trae una tubería de plástico; mas adelante en Lomo del Medio, hay una cueva habitada y algo descuidada, justo donde crece una Higuera.

Morro la Vera.
 
 

Sendero empedrado y antigua atarjea .
 
El sendero avanza siempre en ascenso, con firme muy pedregoso y estrecho, algunas elevaciones colindantes están pobladas de Cardones (Euphorbia canariensis), Pencones (Opuntia maxima) y Tabaibas (Euphorbia lamarckii); mas adelante pasaremos junto a un grupo de Pinos Canarios (Pinus canariensis) que crecen al borde del barranco; por nuestra izquierda se eleva una pendiente poblada de un extenso Cardonal – Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia lamarckii) que se extiende por las faldas del Risco la Vera (783 m.), el cual está formado por otra elevación evidente, el Morro la Vera (707 m.). El sendero continúa muy terroso y con restos esporádicos del antiguo empedrado y bordeado de Balos (Plocama pendula), Verodes (Kleinia neriifolia) y Pencones (Opuntia maxima); llegaremos luego a una bifurcación donde comienza el PR-TF-65.3 que se desvía por la izquierda y que asciende hacia la Degollada del Roque para terminar en El Molledo, un pequeño núcleo de población situado al otro lado del barranco.

Cruce con el PR-TF-65.3.

Valle de Santiago.
 
Seguiremos por el sendero principal, bajo el Roque del Paso (838 m.), el firme conserva grandes tramos de empedrado y las vistas hacia Tamaimo, bajo la Montaña del Herrero (823 m.) son cada vez más espectaculares; el desnivel se acentúa un poco y tiene algunos remontes más inclinados por donde discurre el paso mas sinuoso; iremos avanzando bajo la larga cuerda montañosa que corresponde al Lomo Chijoco y al Lomo de la Campana y a nuestra derecha nunca nos abandonará la vista del Barranco del Valle, donde podremos observar alguna construcción reciente en forma de presa.

 
Cuando termina el empedrado y el muro de piedra seca que delimita el paso, llegaremos a una vieja pista forestal algo estrecha donde hay una construcción de cemento y luego prosigue, entre grandes ejemplares de Retamas (Retama monosperma), Vinagreras (Rumex lunaria), algunas Higueras, Pencones (Opuntia maxima) y Tabaibas (Euphorbia lamarckii), y bajo las laderas de un pequeño valle coronado por el Lomo el Juraito, el Lomo del Molledo y rematado por El Piquito (1124 m.), una cima rocosa visualmente evidente.


La pista se prolonga un poco más ancha y con firme pedregoso para perderse poco a poco hacia el Barranco del Valle, pasando sobre la Galería Santa Ana y la Fuente Salto del Guanche, que se encuentra en el fondo del barranco y desembocando poco después en el Camino las Rabonas y luego en la carretera TF-82. De frente veremos como el sendero se estrecha notoriamente y empieza un ascenso algo tortuoso por La Laderita; discurre bastante sinuoso y resbaladizo, ya que su firme es muy pedregoso, está casi oculto por la abundante vegetación, que se compone de Retamas (Retama monosperma), Verodes (Kleinia neriifolia), Tabaibas (Euphorbia lamarckii), Matorriscos (Lavandula minutolii), Cornicales (Periploca laevigata) y un sinfín de especies vegetales características de la zona; al coronar esta gran pendiente encontraremos de nuevo el murete de piedra seca que delimita el camino y el firme por donde andamos, empedrado.

Firme con el empedrado original.
 
Caserío de El Molledo.
 
Si miramos atrás, disfrutaremos de una gran panorámica de Tamaimo, entre la Montaña del Herrero (823 m.) y la Cabezada de Guama (879 m.) y en el mar, parte del núcleo urbano de Puerto Santiago. Enseguida encontramos un cruce de caminos donde el desnivel es prácticamente llano, hay un poste con señales del PR con varias indicaciones y altos muros de piedra que forman la caja del camino, a la derecha el PR-TF-65.1 se cruza con nosotros y se interna en el Caserío de El Molledo, después de atravesar el Barranco del Valle; seguiremos a la izquierda y subiremos en zigzag, andando sobre un precioso empedrado que va remontando hacia el Lomo el Molledo, luego una bifurcación hacia la izquierda, como así lo indica la señalización, se dirige hacia el Roque Blanco (933 m.) por el PR-TF-65.1 y también podremos tomar la variante PR-TF-65.3.

Camino empedrado bordeando el Barranco del Valle.
 

Valle de Santiago.

 
Continuaremos hacia Santiago del Teide, esta vez por firme muy degradado y resbaladizo hasta encontrar de nuevo la caja original del camino, que está delimitado con muros de piedra seca y que asciende paulatinamente con restos ocasionales del empedrado y con superficie algo estrecha para ser un camino real; podemos fijarnos en la impresionante vista de la cumbre del Teide (3718 m.) y de Pico Viejo (3129 m.), así como la totalidad del cono volcánico de Montaña Bilma (1353 m.), con sus correspondientes malpaíses.

Muros de piedra seca delimitando el sendero.

Paisaje característico del sur de la isla.

 
Luego continúa casi llaneando por la Hoya de Tierno con las primeras perspectivas del municipio de Santiago del Teide, en pocos instantes tocaremos una pista de tierra que discurre paralela a la carretera TF-82 y que va bordeada por algunas huertas de cultivo donde curiosamente crecen unas Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) formando una minúscula población de ellas, el recorrido transcurre entre Verodes (Kleinia neriifolia), alguna Retama (Retama monosperma) y Pencones (Opuntia maxima) y en breves momentos, rodeados de grandes ejemplares de Tabaibas, desembocaremos mediante la Calle la Calzada en la avenida principal de acceso al núcleo urbano de Santiago del Teide.

Montaña Bilma y Teide-Pico Viejo (i).
 
Carretera de entrada a Santiago del Teide.
 
Caminaremos por ella unos quinientos metros hasta donde se encuentra la plaza principal, que acoge a su alrededor el edificio del Ayuntamiento, una bella y sencilla construcción del siglo XX, adaptada a la arquitectura tradicional canaria con un amplio patio interior; también está la Iglesia de San Fernando Rey, un templo construido en el año 1679 sobre la inicial capilla que fue levantada después de la conquista de Canarias en el año 1520 bajo la advocación de Santiago.

Iglesia de San Fernando Rey en Santiago del Teide.
 
Destaca en el exterior el color blanco de sus paredes rematado con piedra y en una de sus fachadas un balcón de madera, muestra de la arquitectura típica canaria; en el interior llama la atención el colorido de sus paredes y techo y muchas imágenes religiosas de gran devoción en el pueblo. Cerca, también podemos visitar la Casa del Patio, que fue centro económico del pueblo compuesto de lagares y eras de trilla y que actualmente está delegado a hotel rural y centro de Visitantes.


© Texto y fotografías de Francisco Fariña
    francisco_farina@yahoo.es


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