martes, 25 de marzo de 2014

CASERÍO EL PELOTÓN - CANAL DE CHABUCO - CASERÍO DE LAS CUEVAS


CASERÍO EL PELOTÓN
CANAL DE CHABUCO
CASERÍO DE LAS CUEVAS


FICHA DE LA RUTA

TÉRMINO MUNICIPAL: Santa Cruz de Tenerife.
COMO LLEGAR: Al Caserío de El Pelotón se llega desde Santa Cruz de Tenerife por la carretera de San Andrés, la TF-11. Antes de entrar en el túnel de dicha vía, hay una entrada a la izquierda hacia el Barrio de María Jímenez, una vez allí tendremos que seguir la señalización hacia Valle Brosque y continuar hasta que termine el asfalto.
COMIENZO: Caserío El Pelotón.
FINAL: Caserío las Cuevas.
DIFICULTAD: Media.
DURACIÓN: 5 horas.
LONGITUD: 11,2 Km.
PROVISIÓN DE AGUA: En los sitios poblados y antes de llegar al Caserío de Las Cuevas, donde hay dos fuentes públicas junto al sendero PR-TF-2.
LUGARES DE INTERÉS: Caserío El Pelotón; Canal de Chabuco; Galería de Catalanes; Caserío el Reventón; Lavaderos y Chorros de Abasto públicos; Caserío de Las Cuevas.
VENTAJAS: Conexión con el PR-TF-3 y con el PR-TF-2. Recorrido inusual y con poca afluencia de visitantes, con vistas panorámicas de Valle Brosque, Valle Crispín y Valle Grande y todos sus barrancos.
INCONVENIENTES: Hay bastantes tramos expuestos y algunos muy expuestos; aunque tengan un pasamanos de seguridad con cable de acero, hay que extremar las precauciones e ir siempre atentos.
PELIGROSIDAD: En los tramos muy expuestos hay peligro de caídas y de sufrir vértigo.
TIPO DE RUTA: Senderismo.

CARTOGRAFÍA


DESCRIPCIÓN

El pequeño núcleo urbano de El Pelotón está situado al final de una variante de la carretera que se inicia en el Barrio de María Jiménez; consta de una serie de viviendas dispersas y dispuestas por las lomas colindantes del cauce del Barranco Bizcocho, que se une en ese punto con el Barranco Brosque, formando ambos un amplio valle llamado Valle Brosque, rodeado de altas cumbres rocosas como el Roque el Cubo (632 m.), el Lomo los Palacios, el Risco de los Cernícalos (552 m.) y la Hoya los Sauces, entre muchos otros. 
Cruzando el Barranco de Brosque por el PR-TF-3.



La ruta comienza al final del asfalto y junto a varias viviendas, por un pasillo de cemento que enseguida se convierte en un sendero que asciende escalonado entre Piteras (Agave americana) y Pencones (Opuntia maxima), conectando en pocos metros con el PR-TF-3, que desciende por nuestra derecha viniendo desde la Casa Forestal de Taganana y cruza el barranco sobre un puente de madera; nosotros iremos a la izquierda por el mismo, siguiendo la señalización de dicho PR que indica la dirección hacia Casas de la Cumbre por Mataborricos. El sendero lleva firme de cemento y discurre estrecho por La Chapa, entre algunas viviendas y los muros de piedra de multitud de huertas de cultivo; luego sigue por las faldas del Lomo del Centeno, donde ignoraremos otro puente que atraviesa el Barranco Brosque y continúa cruzando dicho cauce un poco más arriba, pasando a la vertiente contraria.


En temporada de lluvias corre agua por el barranco.

Sigue luego bordeando dicho barranco por algunos tramos con firme de tosca labrada de color rojizo cerca del Lomo de los Manganos, llegando en poco tiempo a atravesar de nuevo el cauce junto a una cascada de agua en la desembocadura del Barranquillo Rosa de los Manantiales, que se une en este punto al Barranco Brosque; luego, bajo grandes ejemplares de Hayas (Myrica faya) y Acebiños (Ilex canariensis), cruzaremos de nuevo al otro lado del barranco dejando detrás una huertas de cultivo y comenzaremos un moderado y sinuoso ascenso, con ocasionales peldaños de piedra, entre multitud de Tabaibas (Euphorbia mellifera), Inciensos (Artemisia thuscula), Pencones (Opuntia maxima), Cerrajones (Sonchus acaulis) y una infinidad de especies vegetales que cubren las laderas colindantes. Un poco mas adelante, la subida nos da una pequeña tregua en un tramo llano que bordea el barranco, teniendo a nuestra izquierda un talud formado por uno de tantos diques rocosos que hay por estos riscos; después tendremos que estar muy atentos y pendientes de visualizar un canal de agua que está situado a un nivel superior que el sendero por el cual vamos andando y tomar un paso que intuiremos a nuestra izquierda y que conecta directamente con el.



Entre multitud de Helecheras (Pteridium aquilinum) y algunas Zarzas (Rubís bollei) iremos llaneando hasta encontrar el cauce del Barranquillo de la Tablada, llamado en este punto Paso de la Fuentecilla, que esta reforzado con una rampa de cemento por donde cae una cascada de agua que solo tiene caudal en temporada de lluvias; hay un cable de acero para poder asegurarnos y pasar sin problema, teniendo siempre la máxima precaución si está mojado.
  
Paso de la Fuentecilla.


Paso expuesto y asegurado.

Continúa un recorrido llano y algo expuesto al barranco, aunque en la pared lateral hay un cable de acero que nos da mas seguridad, siendo conveniente ir agarrados a él mientras podamos; el firme es terroso y compacto pero de superficie un poco estrecha; las Helecheras (Pteridium aquilinum) son muy abundantes ya que la cercanía húmeda del barranco favorece su preproducción. Luego el trayecto se encuentra con un dique rocoso que lo invade perpendicularmente y que nace en el Risco del Águila (655 m.), pasaremos por un hueco horadado en el mismo que da paso al canal que hay enterrado en el camino por donde vamos andando. Sigue llaneando por el borde del barranco y en algunas ocasiones veremos el Caserío de El Pelotón y parte del sendero que hemos recorrido; tiene algunos tramos más expuestos donde el cable de seguridad es necesario y ocasionalmente pasaremos entre unos pasillos que han sido horadados para el paso del conducto. 



El siguiente túnel lo evitaremos ascendiendo por una degollada y volviendo a bajar por un tramo rocoso muy empinado, luego otro pequeño tramo muy expuesto y de nuevo otro túnel muy corto que si traspasaremos por su interior; al salir hay un estrecho paso horadado en la tosca que continúa luego un poco más ancho y cómodo que discurre por el borde de la ladera con vistas impresionantes del barranco y del Caserío de El Pelotón. Más adelante nos llama la atención un enorme pitón rocoso que se eleva sobre la línea montañosa que separa Valle Brosque de Valle Crispín; el canal pasa por un paso subterráneo impracticable y tendremos que ascender junto a dicha roca para llegar a la Degollada Espaíta, donde se encuentran los restos de una antigua edificación; descenderemos luego bruscamente hasta encontrar el nivel del canal por donde seguiremos de largo hasta encontrar un pasillo estrecho horadado en la tosca y cubierto de Flores de Mayo (Pericallis tussilaginis), que da paso a progresar bajo las laderas de Las Canterillas, que están plagadas de una población muy numerosa de hermosos Cardones (Euphorbia canariensis); el Barranco de Crispín lo tendremos a la vista, fluyendo junto a las primeras casas que forman el Caserío de Crispín. 





Un tramo con cable de acero de seguridad nos da paso a otro túnel que atravesaremos sin problemas y que abandonaremos acompañados de un alto muro de piedra que recubre la tubería y donde crecen Tabaibas (Euphorbia mellifera), Verodes (Senecio kleinia), Incienso (Artemisia thuscula), Cerrajones (Sonchus acaulis), Bejequillos (Aeonium lindleyi), así como una interminable lista de especies vegetales. Nos pondremos de nuevo al nivel del canal y progresaremos por él cruzando el Barranco el Coche y en poco tiempo, en la Hoya de los Cuchillos, encontraremos otro pasadizo subterráneo al que se accede bajando unos escalones y dejando el conducto por encima de nuestras cabezas; continúa luego por Los Revolcaderos y traspasaremos otro pequeño túnel y después de salir del mismo seguiremos la travesía hasta llegar al Barranco de las Hayas, por el cual avanzaremos sobre un puente de mampostería con su correspondiente cable de acero en forma de pasamanos. 

Uno de los túneles por donde hay que avanzar.




Por el recorrido van creciendo algunos ejemplares de Piteras (Agave americana) y por las laderas colindantes del Lomo de las Hayas, algunos ejemplares aislados de Brezos (Erica arborea); luego hay un paso muy expuesto donde han construido un pasadizo de hierro cimentado a base de cemento, también con un pasamano de cable de acero que incrementa su seguridad; después, junto al camino, veremos un manantial natural de agua con una poza donde poder refrescarnos. 

Entrada a uno de los subterráneos (d).

Paso estrecho por el interior.

El recorrido sigue con las mismas características que hasta ahora, llaneando sobre el canal con firme compacto y liso y en los tramos más expuestos existiendo un cable de acero donde poder agarrarnos para controlar nuestra seguridad; en ocasiones el paso está excavado en forma de pasillo y cada vez que un dique rocoso corta el paso, hay una oquedad que salva perfectamente el avance; la vegetación se compone de grandes poblaciones de Cardones (Euphorbia canariensis) en las vertientes rocosas que forman los barrancos y al borde de la senda crece todo tipo de vegetación característica de esta parte del Macizo de Anaga. 

Puente de mampostería (i) y puente de hierro (d).




Mas adelante otro puente de piedra nos da la bienvenida y de nuevo otro subterráneo donde hay una cruz plantada al inicio; después un largo tramo con vistas al Barranco de Valle Grande y al caserío del mismo nombre, así como hacia los altos riscos de La Fortaleza (701 m.) y el Risco la Ravela (759 m.), llegaremos a un pequeño valle en la cabecera del Barranco del Herradero, donde se asienta el Caserío el Reventón, un núcleo poblacional compuesto de casas aisladas y huertas de cultivo situado bajo la Hoya de las Tederas.

Galería de Catalanes.



Al llegar al barranco cruzaremos de nuevo un puente que está plantado sobre una huerta cultivada y enseguida veremos la Galería de Catalanes, cuya bocamina está adornada con un dintel de cemento desde donde podemos observar la cantidad de agua que aún emana; al lado hay una vieja edificación que alberga la maquinaria de la explotación. 

Señalización.


Enseguida veremos un cruce de caminos junto a una Higuera, donde hay un poste con varias señales de madera; a la derecha asciende junto a una huerta el camino hacia el Caserío de Casas de la Cumbre y de frente continuaremos siguiendo las indicaciones de Los Catalanes y Valleseco; rodearemos unas huertas y cruzaremos otro puente sobre el barranco que discurre bajo el Lomo de la Cruz, por done asciende en fuerte pendiente un sendero hacia el Caserío de Catalanes y al Pico del Inglés, como así reza en unas señales; a un nivel inferior al sendero por el que vamos hay unos antiguos lavaderos y chorros de abasto que está inutilizados y rodeados de multitud de Cerrajones (Sonchus acaulis), Palominas (Echium plantagineum) y Trebolinas (Oxalis pes-caprae). 

Puente cruzando uno de los barranquillos.

Paso subterráneo.


Luego continúa junto a una pequeña población de Brezos (Erica arborea) que se hacen acompañar de un sotobosque de Trebolinas (Oxalis pes-caprae) y después sigue bastante ancho y cómodo hasta entrar de nuevo en otro subterráneo, no sin antes pasar un tramo expuesto asegurado con cable de acero; a la salida hay un corral de ganado abandonado y más adelante un puente que cruza el Barranco de los Laureles. Luego, en la Hoya del Cilantro hay dos puentes a distintos niveles de altitud, pudiendo escoger cualquiera de ellos para traspasar el cauce, en ocasiones pueden verse dos conducciones, pero nosotros siempre iremos por el cauce original desde el inicio. 



Continuaremos luego bordeando la Hoya el Cardón, pasando por algunos barranquillos que desembocan en el Barranco de Valle Grande, donde pueden apreciarse numerosos diques peñascosos que cruzan de un lado a otro del barranco; pasaremos junto a uno de ellos, un buen lugar para admirar la belleza del paisaje. Mas adelante tendremos que atravesar otro pasadizo y nos fijaremos que sobrepuesto a nuestro recorrido hay otra canalización que también se introduce en el risco, donde hay unas grandes oquedades que son paso habitual de las cabras que pastan salvajes por todo el macizo. Seguimos por un tramo algo expuesto donde encontraremos de nuevo un cable de acero para asegurar el paso; el Roque de los Brezos (716 m.) se alza imponente sobre el camino y destaca sobre todos los picos que lo rodean. Luego continúa con paso cómodo, aunque con algunos tramos más expuestos que otros, teniendo en cuenta que por estos últimos se progresa con seguridad con el pasamano de cable de acero, sobre todo atravesando las faldas del Risco la Ravela, donde hay que ir con mucho cuidado.

El último pasadizo antes del final.

Llegando a la Hoya el Zarzal, que forma uno de los barranquillos que desembocan en el cauce del Barranco de Valle Grande, concretamente cerca de las Casas del Lomo y bajo el Roque de los Sauces (646 m.), encontraremos el comienzo del último túnel y el mas largo antes de llegar al sendero de regreso, hay una vieja edificación junto a unos grandes ejemplares de Tabaibas (Euphorbia mellifera) y una enorme tubería que queda descubierta y que se interna en dicha cavidad junto a la senda de paso; es necesario el uso de linterna para avanzar por ella ya que tiene una longitud de aproximadamente doscientos metros. 



A la salida encontramos las laderas del Lomo de la Cardonera plagadas de Cardones (Euphorbia canariensis), Tabaibas (Euphorbia mellifera) y Taginastes de Anaga (Echium leucophaeum), junto a numerosas especies que pueblan prácticamente todo el espacio; enseguida pasaremos junto a un puente de mampostería y un pequeño hueco en un dique y después iremos avanzando por La Cardonera con las primeras vistas del Barranco de Valleseco, por donde discurre el sendero que nos llevará al final de la ruta y donde podremos ver un puente de piedra que lleva consigo el canal de agua. 


Punto de encuentro con el PR-TF- 2.

Seguimos bordeando el barranco por la Hoya el Corral por la senda que discurre junto al canal, luego pasaremos cerca de una pequeña edificación que pertenece a la infraestructura del canal y luego junto a una cuevas erosionadas en la tosca que albergan también alguna vieja edificación abandonada; una fina tubería de agua en el sendero nos servirá para seguir descendiendo por firme excavado y algo pedregoso, entre algunos Almendros y unas huertas también abandonadas, y confluir con el PR-TF-2, que asciende desde el núcleo urbano de Valleseco y transcurre con pavimento empedrado hacia el Pico del Inglés, terminando en el Caserío de Taborno.


Iremos a la izquierda, descendiendo por dicho sendero entre algunos Cardones (Euphorbia canariensis), Inciensos (Artemisia thuscula), Bejeques (Aeonium ciliatum) y Cornicales (Periploca laevigata), por el borde del Barranco de Valleseco; enseguida cruzaremos su cauce cerca de un pequeño saltadero del mismo, donde en temporada de lluvias, se forma una preciosa cascada. Luego continúa bordeando el cauce por una senda de firme compacto, teniendo suaves bajadas y remontes sin importancia convirtiendo la travesía en un agradable paseo; por la zona de La Cardonera pasaremos junto a un puente de mampostería que sostiene el canal de agua que nos ha servido para el recorrido anterior y que está construido en el cauce del barranco que por esta zona discurre muy angosto. 

Barranco de Valleseco.

Luego un descenso pronunciado con firme empedrado, nos hace cruzar de nuevo el cauce del barranco y situarnos en la otra vertiente, por donde seguiremos con suave desnivel hasta que unos minutos después regresemos de nuevo al otro lado del cauce; por ahí seguiremos ahora al lado de unos muros de piedra seca que delimitan unas huertas de cultivo; continuaremos con un suave descenso y de nuevo cruzaremos hacia la otra vertiente junto a un gran ejemplar de Cardón (Euphorbia canariensis). 


El sendero avanza con firme empedrado en la Era del Llanito, donde encontraremos una fuente de agua para poder refrescarnos y abastecernos de la misma; un poco mas adelante hay otra y el camino sigue entre algunas casas de campo y multitud de huertas y cultivos, recorriendo gran parte por firme empedrado y terminando poco después en una pista de cemento en el Caserío de Las Cuevas. A partir de aquí hay una calle asfaltada que se dirige hacia el Barrio de Valleseco, donde hay una parada de guaguas con línea regular para poder combinar el punto de partida y el final; nosotros por nuestra parte terminamos la ruta en el caserío antes citado.


© Texto y fotografías de Francisco Fariña
    francisco_farina@yahoo.es